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La memoria se abre paso en El Rellán

Comienzan las exhumaciones en la fosa común de Grado y las pruebas genéticas a los familiares de las víctimas que quieren recuperar sus restos

La memoria se abre paso en El Rellán Sara Arias

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) inició ayer, al fin, la exhumación de la fosa de El Rellán, en Grado. Las labores arqueológicas servirán para recuperar los cuerpos de, al menos, cuatro víctimas de la represión franquista que han sido localizados en la prospección del terreno realizada previamente y que también indica que la fosa tiene continuidad hacia el antiguo edificio de una granja de cerdos, que fue construido con posterioridad a los asesinatos. Además, en paralelo a la excavación, se tomaron muestras para análisis genéticos a las personas que creen que sus familiares pueden estar allí enterrados.

Uno de los arqueólogos, trabajando en una detección de metales en la tierra removida. | S. Arias

“Cada vez que mi madre pasaba por aquí el dolor era grande por la tristeza y el miedo de no saber qué había sido de su padre, José Álvarez Barna, que era de Castañeo”, comentó Rosa Fernández, llegada desde Bélgica para hacer la prueba de ADN con la ilusión de hallar los restos de su abuelo materno en El Rellán. Para ella, y para su familia, el inicio de la exhumación supone una alegría por poder cumplir con el sueño de su madre, Virginia, de dar digna sepultura a su padre, “al que adoraba”.

Con el mismo objetivo y el sentimiento de que es una obligación moral acudió también Manuel Argüelles, quien busca el cuerpo de su tío, asesinado con tan sólo 16 años y del que no saben qué fue lo que le pasó. “No dudé en venir ni un momento, es un tema que viví desde niño en casa al convivir con mi abuela, que era su madre, y saber de todo el sufrimiento que pasaron”, comentó.

Los familiares, que acudirán durante las próximas jornadas de excavación, deben firmar un consentimiento informado antes de realizar la toma de muestras para la prueba genética, mediante la saliva, así como indicar el grado de parentesco con las víctimas. Una labor documentada paso a paso para no romper la cadena de custodia.

En cuanto a la exhumación, los arqueólogos se centraron en delimitar la fosa donde se encuentran los cuerpos, a algo menos de metro y medio bajo tierra y que dejaron protegidos y señalizados con una plancha metálica tras la prospección. Por ello, primero trabajó la pala del Ayuntamiento de Grado, propietario de los terrenos desde 2019, hasta llegar a los 80 centímetros de profundidad, momento en el que comienza el trabajo manual.

Manuel Argüelles, junto a Malena García, de la ARMH, rellena el formulario para realizar la toma de muestras para la prueba genética. Debajo, u

“Una vez que lleguemos al nivel donde están los cuerpos podremos ver cómo están colocados para saber si fueron asesinados allí o arrojados y, luego, proceder a su exhumación”, explicó Arantxa Margolles, arqueóloga, quien avanza que la idea es continuar en una siguiente campaña hacia el edificio de la granja “porque todos los indicios apuntan a que la fosa sigue, aunque serán necesarios trabajos más finos porque vamos a encontrar los restos en muy mal estado de conservación”.

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