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Carreño tiende un puente giratorio con Vizcaya

Una empresa de El Valle restaura “al detalle”, replicando incluso tornillos y por encargo público, una histórica estructura de Ondarroa con un singular sistema para dejar paso a los barcos

Dos operarios trabajando en el puente giratorio de Ondarroa que se está restaurando en la empresa carreñense. | Borja García

Dos operarios trabajando en el puente giratorio de Ondarroa que se está restaurando en la empresa carreñense. | Borja García

Lo que a comienzos del siglo XX era una pista de aviación desde la que el bando republicano llevaba a cabo sus operaciones en la zona está ocupado, ya desde hace años, por una empresa carreñense dedicada a la fabricación de estructuras metálicas. En el corazón de la parroquia de El Valle, Lualva S.A. se encuentra ahora sumergida en un proyecto de reparación del emblemático puente giratorio de Ondarroa. Es “una de las pocas estructuras de este tipo en el mundo” que se conservan y fue construida en 1927 para acceder a la playa de Arrigorri cruzando una ría.

Este es el último proyecto de esta empresa especializada en fabricar puentes de carretera y que ya suma 35 años funcionando en Carreño. Los dos últimos han estado volcados en la reparación de este popular puente, encargo de la Diputación de Vizcaya, que quiere rescatar la antigua estructura y reacondicionarla. Desde el gobierno apostaron por esta empresa asturiana, que ya había realizado varios trabajos en la zona. El deterioro que presentaba el puente “era importante”, pero en la empresa han conseguido “rescatar algunas partes” y han fabricado el resto buscando “una reproducción al detalle”. Se han replicado incluso los tornillos y las barandillas.

Una imagen de una de las partes del puente ya concluida en los exteriores de las naves de Lualva. | B. García

El funcionamiento del puente es sencillo. De hecho, es manual y no lleva nada electrónico. Está compuesto de dos grandes partes, que se separan hacia el mismo lado mediante el giro de un volante, una tecnología básica. Antiguamente se abría para el tránsito de barcos, pero desde hace años estaba sin funcionar, de ahí que ahora se quiera poner en valor lo singular del puente. La semana pasada, una expedición de la Diputación estuvo en las instalaciones comprobando los avances de la obra.

Es un proyecto en el que la empresa lleva trabajando dos años, aunque hubo seis meses de parón obligado en 2020 por el covid. Después de esa época, a Lualva le tocó reinventarse, como a otras muchas empresas; aunque ya están viendo de nuevo la luz, como reconoce Luis Álvarez, su administrador: “Nos reconvertimos a ingeniería con la fabricación de piezas más convencionales, más enfocadas a la industria. Ahora parece que empieza a despuntar un poco otra vez el tema de proyectos”. Luis Álvarez, economista de formación, cogió el testigo de su padre al frente de la empresa, jubilado desde 2013, y después de compartir con él años de trabajo mano a mano, guía ahora a un equipo de 14 personas. Esta estructura de Ondarroa y la pasarela de la estación de Pola de Siero llenan en la actualidad sus naves, donde ya han desarrollado trabajos provenientes de más allá de las fronteras nacionales. Ahora afrontan la recta final de la recuperación del emblemático puente vizcaíno y está previsto que en julio se pueda comenzar el traslado, que tampoco estará exento de complejidad.

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