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Dos jóvenes con diversidad funcional, nuevos guías de las paneras de Carreño: "La gente se queda con la playa, pero hay más en la zona rural"

Belén Rodríguez y Christopher Mitchell ofrecen visitas guiadas a lo hórreos durante el verano para potenciar la integración y el patrimonio etnográfico del concejo

Christopher Mitchell y Belén Rodríguez, ante la panera de Casa El Estanco, en Guimarán-El Valle (Carreño). | Borja García

Christopher Mitchell y Belén Rodríguez, ante la panera de Casa El Estanco, en Guimarán-El Valle (Carreño). | Borja García

Belén Rodríguez y Christopher Mitchell residen en los núcleos de Coyanca y Fancornio respectivamente. En esas dos pequeñas parroquias de la zona rural de Carreño abundan los hórreos y las paneras y, de hecho, ambos tienen una de estas singulares construcciones en sus fincas. Ambos, además, tienen diversidad funcional, y han participado en un proyecto en el que se han formado y han adquirido todos los conocimientos sobre las paneras estilo Carreño, tan típicas en Asturias, hasta adquirir un nivel experto que demuestran hablando de forma apasionada y analítica sobre estas construcciones. Una vez concluida esa formación, el fin del proyecto es que ahora ambos puedan ofrecer una serie de visitas guiadas durante el verano, para poner así en valor el patrimonio etnográfico del concejo, en una oportunidad de inserción laboral para ellos.

Esas son las líneas maestras del proyecto que ha impulsado la Asociación de Amigos del Hórreo Asturiano, en colaboración con el Ayuntamiento de Carreño bajo el nombre “Tentemoz@s”. Una denominación que obedece, como explica el propio Christopher Mitchell mientras enseña un fiel dibujo de una panera en su libreta, al nombre de una parte del hórreo: “La que sale del alero que ayuda a sujetar el tejado”. Esa es una de las pinceladas que los dos guías darán en las visitas que están previstas que se ofrezcan a lo largo del verano. Ya han protagonizado un par de ellas en los últimos meses para ir cogiendo soltura: una a los miembros del Consistorio y otra en la que estuvieron presentes Pablo León, el Director General de Patrimonio y miembros de la Fundación FASAD.

Pero hay que remontarse al mes de septiembre para ver el arranque de la iniciativa. Los dos protagonistas tenían un mínimo de conocimientos sobre estas construcciones que no iban más allá de lo básico. Tras ocho meses de formación durante tres días por semana, ahora ya tienen conocimientos suficientes para escribir un libro sobre hórreos y paneras, aseguran. El curso se estructuró combinando una parte teórica y una práctica. Coordinado por el arqueólogo Fernando Mora, y por la docente María Arquero, se mezclaron las clases teóricas con las prácticas, incluyendo también visitas al Museo del Hórreo Asturiano o a la Carpintería La Escuela, en Piedeloro, donde junto con Julio Zapico aprendieron como hacer paso a paso un hórreo.

El objetivo partía en una doble vertiente. La de buscar la integración social y laboral de este colectivo y la de realzar el patrimonio etnográfico del concejo. Ahora se llega a la fase más esperada por ambos participantes, la de que se refleje en una oportunidad laboral. “Me gustaría trabajar de esto”, sostiene Belén Rodríguez. Es el objetivo que tiene también Christopher, que además destaca el la importancia de impulsar la zona rural: “La meta es la de conseguir un trabajo siendo guías del mundo rural. Hay muchos hórreos y paneras que se están cayendo y eso es una pena”, reflexiona.

Ambos se complementan a la perfección, y si Christopher aporta toques en inglés a las visitas, Belén demuestra un envidiable manejo de la tablet. Ese apoyo y ese compañerismo también se buscaba desde el proyecto a la hora de desarrollarlo por parejas. Es un modelo que se busca que tenga continuidad en el futuro, incluso más allá de las visitas guiadas que puedan ofrecerse durante el verano, como explica Fernando Mora, coordinador del proyecto.

“Se podrán ir contratando las visitas desde que se oferten. Nos gustaría, a largo plazo, a partir de este piloto poder ampliar el programa a otros patrimonios diferentes, incluso en otros concejos y otras comunidades”, apunta. Mora ha estado en el día a día con Christopher y Belén, y se deshace en unos merecidos elogios hacia ellos: “Queremos que sea un apoyo laboral porque son perfectamente válidos para realizar este tipo de trabajos ,y muchas veces a lo largo de los años se les han cerrado muchas puertas. Son tremendamente profesionales. Es una pasada el nivel de implicación y de pasión que le ponen”, subraya.

Esa es la ilusión de los dos nuevos guías, que esperan la llegada del verano con anhelo para poder mostrar sus conocimientos y sentir que han sacado todo el partido posible a todo lo aprendido durante ocho meses de trabajo diario. En su medio, cerca de sus casas y con una de sus pasiones, las paneras, como explica el propio Chistopher: “La gente se queda siempre con la playa, pero Carreño tiene mucho más que ofrecer en la zona rural”.

Las visitas se realizarán caminando, con el Centro Integrado Rural de Guimarán-El Valle como punto de partida, y con un pequeño paseo de una hora de duración por cuatro paneras de la zona, propiedad de vecinos que amablemente las ceden para que puedan ser visitadas.

Una muestra de que patrimonio e inserción laboral van de la mano y una oportunidad que Belén y Christopher quieren aprovechar, tras demostrar un conocimiento sobre el tema muy por encima de la media y que ven aquí una puerta abierta a la inserción laboral. De la mano del patrimonio local y con buenas perspectivas de futuro para la integración.

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