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El terror noreñense de la vajilla suma otro oro de récord

Samuel Cueva gana el Campeonato de Asturias de foso olímpico a los 17 años: "Acerté 188 de los 200 platos, una pasada"

Samuel Cueva empuñando la escopeta en su casa de Noreña

Samuel Cueva empuñando la escopeta en su casa de Noreña

Los platos de su casa no corren peligro, pero los del campo de tiro saben que sus disparos son certeros, de récord. Samuel Cueva tiene 17 años y lleva practicando el tiro al plato poco más de dos años, recogiendo el guante de la afición de su padre. Sin embargo, su corta experiencia y el hecho de que en Asturias el nivel sea “más bajo que en sitios como Andalucía”, no ha evitado que acumule un buen puñado de medallas. La última, la conseguida en los campeonatos regionales, en la categoría de foso olímpico, su favorita, el pasado fin de semana. “Acerté 188 de los 200 platos, una pasada”, resume aún impresionado por su marca estratosférica. 

Lo siguiente para él serán los campeonatos de España, en los que no compite tanto al no disponer de transporte como para salir los fines de semana a desplazarse fuera de la región: “Para mis padres es un engorro tener que estar desplazándonos a la mitad sur de España cada semana”, asevera comprensivo. 

Para poder seguir progresando, Samuel Cueva va a disparar los sábados y los domingos a Gijón, Nava o Mieres. El resto del tiempo es “un adolescente como otro cualquiera”. Estudia y no le va mal, ya pasa a segundo de bachillerato, practica otros deportes, incluidos ciclismo o pádel y disfruta de momentos con sus amigos, “aunque no suelo salir mucho, no se puede estar cansado para tirar”, precisa. 

Le gustaría mejorar, ser profesional, pero tiene claro que su vida pasa a corto plazo “por estudiar Formación Profesional Superior y trabajar”. Ya tiene entre ceja y ceja el grado de “mantenimiento de motores de aviones”. Una vez tenga un empleo, podrá costearse todo lo que conlleva la práctica del tiro, “un deporte caro”, asegura. Y, por qué no, podrá desplazarse a alguna zona en la que el nivel de la competición sea más alto: “Eso si tengo trabajo allí”, puntualiza. 

En sus sueños están los Juegos Olímpicos, aunque sabe que “es prácticamente imposible clasificarse”. Con los pies en el suelo, se centra en disfrutar de lo que hace, pasar tiempo con la familia y seguir manteniendo el título de terror noreñense de la vajilla.

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