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La mejor sidra se maya en Quintes

Val de Boides, Españar y Ramos del Valle, premiados en el XVIII Concurso del Consejo Regulador de la bebida asturiana

El llagarero Julián Castañón.

El llagarero Julián Castañón.

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Sidra de Asturias ha fallado los premios del XVIII concurso a la mejor sidra de la región. De las tres categorías a concurso, dos de los galardones han recaído en llagares de Villaviciosa: Val de Boides, de Sidra Castañón (Quintes), como la mejor sidra natural tradicional; y Españar, de Martínez Sopeña Hermanos (El Gobernador), como la mejor sidra natural filtrada. En la categoría de mejor sidra natural espumosa, el premio fue para Ramos del Valle, de Sidra Fran (Siero).

Esta es la cuarta vez que Val de Boides se lleva el título, convirtiéndose en la sidra natural DOP que en más ocasiones ha resultado ganadora. Para Julián Castañón, propietario del llagar, el secreto de su éxito responde a “saber lo que estamos haciendo”, pues siempre apuestan por las mismas variedades de manzana asturiana, que tratan “con mucho mimo y conocimiento de lo que tenemos entre manos”. Para Castañón, tercera generación al frente del llagar que fundó su abuelo en 1938, la sidra DOP está en continuo crecimiento, y apela a los hosteleros para que apuesten por ella, “para darle el tirón que le falta”.

El premiado caldo Val de Boides, –que cumple este año la mayoría de edad–, apunta en su nota de cata como una sidra de color amarillo pálido, de aroma afrutado y agradable sabor y olor, y un punto de acidez fija que resalta su frescor, apta para acompañar a pescados, mariscos y carnes. En cuanto a la manera de consumirla, el llagarero tiene claro que “no hay nada como el escanciado tradicional, es un símbolo de Asturias y no hay nada que supere a una sidra bien escanciada manualmente, si bien, en algunos casos es difícil por falta de personal cualificado, o por logística, pero los aparatos eléctricos de ninguna manera pueden suplantar al buen escanciador”.

Respecto a la alternancia de la presidencia del Consejo Regulador, que por primera vez aúna a llagareros y cosecheros, Castañón afirma que es una buena fórmula: “Hay más compenetración entre ambos sectores, y es fundamental para el buen funcionamiento del negocio de la sidra y la manzana”. Sobre el temido excedente generado por la crisis sanitaria, asegura que si el verano sigue la tendencia actual, no cree que sobre manzana”, y es que el confirma que es un buen momento para el sector, y en su caso lo avalan los premios, pero también el crecimiento de un negocio familiar que, generación tras generación ha sabido adaptarse a los tiempos, con el lanzamiento de bebidas derivadas de la sidra, o el éxito del “Sidraturismo”.

La entrega de los premios del XVIII Concurso a la mejor Sidra de Asturias se celebrará el próximo jueves en Tazones.

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