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Candás, lista para agotar las conservas

La villa marinera abre su feria con 18 fabricantes y con la expectativa de batir récords de ventas y de visitantes

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La feria de la conserva, un éxito en Candás Miki López

Candás tiene la condición de capital conservera de Asturias y en estos días ejerce a lo grande como tal con su Feria Nacional de Conserva de Pescado, un certamen heredero de una tradición industrial cuyos orígenes locales se remontan al siglo XVIII. ¿Cuál es, tres centurias después, el pulso de la conserva en Candás? Las expectativas de la feria apuntan a récord de ventas.

El certamen comenzó ayer y se desarrollará hasta el próximo domingo en el muelle de Candás con la participación de dieciocho conserveras, en su mayoría asturianas. El pasado año, con la pandemia de fondo, la respuesta del público fue buena en un certamen reducido en tamaño por razones de seguridad. Ahora, en situación sanitaria distinta, se espera un balance brillante.

“Parece que va bastante bien; además, este año tenemos más conserveras, no solo de la región, también de otras comunidades”, explica Carlos Díaz, de la firma El Viejo Pescador. Y Armando Barrio, del departamento comercial de Agromar, se apuntaba al diagnóstico: “Hay bastante gente, está el pueblo lleno”.

Lo más vendido suele ser el producto local: bonito, pulpo, anchoas, mejillones, caballa... “El Cantábrico ofrece mucha calidad”, subraya Carlos Díaz. El pescado con el que trabajan las conserveras se compra en las rulas más próximas a ellas; en el caso de El Viejo Pescador, en las de Puerto Vega, Luarca y Avilés. “El bonito de Puerto de Vega –detalla Díaz– tiene muy buena calidad; los peces llegan prácticamente vivos”. A Armando Barrio lo que más le piden es “cogote de bonito”, una parte muy jugosa y apreciada.

Muchos visitantes suelen ser personas con conocimientos sobre las conservas. Cuenta Carlos Díaz que, generalmente, la gente hace compras de conservas para todo el año. “Es una tradición”, aporta Barrio. Y añade una visión sobre los entresijos del boom de conservas: “Han aumentado las ventas a particulares, pero las destinadas a la hostelería cayeron, y las exportaciones, también”, lamenta.

Dos imágenes con los primeros clientes en los puestos instalados en el muelle.

Dos imágenes con los primeros clientes en los puestos instalados en el muelle.

Pablo Alonso tampoco faltó ayer a la feria. “Tengo 42 años y recuerdo que ya venía de crío”, cuenta sobre una cita imprescindible para su familia, administradora de la conservera La Polar. Y no es cosa de faltar ahora, justo cuando la pandemia ha disparado la venta de las buenas conservas. Dicen los expertos que en ello tuvo que ver el confinamiento del pasado año, que dio pie a sentarse a la mesa y abrir latas lo mismo como tentempié que como solución perfecta para resolver una comida.

Ayer, en el primer día de feria, el tirón de las conservas se mantuvo alto. Hubo colas, pedidos de cajas enteras y muchas ganas “de probar productos nuevos y los clásicos”. En el caso de Alonso, la mayor demanda es para los “troncos de bonito, siempre la estrella”.

Escuchando a los conserveros, en Candás el éxito está asegurado. Y vienen por delante jornadas que pueden ser días ideales hasta para agotar existencias. Como ya ocurrió otros años.

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