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José Ramón MÉNDEZ | Pianista

“En los tiempos que corren es casi milagroso que Candás haga un Festival Internacional de Música como el que tiene”

José Ramón Méndez, pianista: “Parece que la gente joven está mostrando ahora más interés por la música clásica”

José Ramón Méndez. | R. B. G.

José Ramón Méndez, afincado en Estados Unidos, cierra esta tarde la decimosexta edición del Festival Internacional de Música de Candás, en el que colabora LA NUEVA ESPAÑA, que vuelve a celebrarse tras la pandemia. Hubo una baja de última hora en el cartel por problemas restricciones de viajes de uno de los artistas y de ese problema le surgió la oportunidad de acudir.

–Se ha formado en Estados Unidos, está acostumbrado a tocar en festivales internacionales. ¿Qué tiene de especial el Festival de Música de Candás?

–Para mí es bonito porque a Candás me unen muchos lazos. Mi mejor amigo vive aquí y siempre que vengo paso. Me encanta, siempre desde pequeñito me ha parecido un sitio precioso. No estaba prevista mi actuación, pero por tema de pandemia hubo una baja y me sabía mal que en el último momento el festival se quedara con un concierto menos.

–¿Cómo se siente cuando vuelve a Asturias?

–Encantado de la vida. Me encanta Asturias, toda mi familia está aquí. Intento venir dos veces al año, en verano y en navidades. Cuando llegó 2020 y no se pudo, uno lo siente mucho porque para mí Asturias es mi casa.

–Se cumple una edición más del Festival Internacional de Música de Candás y ya van 16. ¿Qué significa que un Festival se mantenga tanto tiempo?

–El trabajo que se hace es mucho y muy bueno. Sobre todo del presidente de la Banda, José Miguel Karrera. Con los tiempos que corren y esta situación en la que nos encontramos hay dificultades y más en un evento internacional. En un sitio como Candás, es prácticamente milagroso que ocurra.

–¿Cómo ha afectado la pandemia a la música clásica?

–Hubo un parón de actividad en 2020 que hizo que muchos profesionales cancelaran giras, festivales, temporadas de ópera, orquestas sinfónicas que se quedaron sin tocar… El impacto económico fue brutal. También es cierto que en algunos segmentos de la población se ha despertado interés por la música clásica. Cuando hubo confinamiento hubo población que se ha interesado por la música clásica.

–¿Está llegando un cambio de público en la música clásica?

–Por motivos laborales desarrollo mi actividad en Estados Unidos, pero parece que sí, que la gente joven se está interesando un poco más. La gente siempre ha respondido con buena afluencia a los festivales, nunca ha existido problema de asistencia a recitales. Ahora hay que ver cómo se va recuperando todo, pero sí se nota que hay un poco más de gente joven.

–Una de las señas de identidad de este Festival es esa importante apuesta que siempre se hace por jóvenes promesas internacionales.

–Es algo importantísimo. No sé si la gente entiende eso o lo percibe totalmente. La respuesta es fantástica y siempre apoya Candás, pero no sé si somos conscientes de lo que supone que pianistas de Corea del Sur o de Estados Unidos se den cita en Carreño y que se pueda disfrutar del arte de estos artistas que muchos de ellos están en un nivel altísimo a nivel internacional.

–El piano es el instrumento referente en el Festival. ¿Qué hace especial a este instrumento sobre los demás?

–Es un instrumento que tiene unas posibilidades increíbles. Es uno de los pocos que se puede acompañar a sí mismo, uno de los pocos que puede dar recital él solo. Es como tener una orquesta a tu disposición. Aunque tiene algunas limitaciones, las ventajas son tan enormes… El sonido y el repertorio es riquísimo, tiene el mayor repertorio de todos los instrumentos. La atención que todos los compositores le prestan es porque tiene unas prestaciones que lo hacen único. Siempre es una elección emocional al final, me encantan otros instrumentos, pero uno siempre tiene el que le gusta más.

–A los seis años ya tocaba en público. Ha pasado tiempo, toda una vida. ¿Uno sigue teniendo esa emoción de las primeras ocasiones en las que se ofrece un recital o concierto?

–Para dedicarse hoy en día a la música clásica no se puede enfocar de otra forma que como una vocación, una forma de entender la vida. No me puedo imaginar mi vida sin la música clásica y sin el piano. Es cierto que uno pasa por fases en las que está más o menos motivado, pero cuando uno nació para ser músico no lo puede negar. Va a ser para siempre.

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