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A Quintes y Quintueles ya les salen los números

El Ayuntamiento maliayés propone un sistema americano de ordenación de viviendas en la zona para evitar problemas de localización

Reyes Ugalde (a la izquierda) e Isabel Álvarez, ayer, consultando el plano con las nuevas numeraciones. | Olaya Pena

Cartas que nunca llegaron, viviendas que no constan o repartidores que se pierden por los ramales de Les Mariñes. Así es el día a día de los vecinos de Quintes y Quintueles, que llevan casi una década con una reclamación histórica: que la numeración de sus viviendas se rija por “un sistema lógico que permita encontrar las direcciones con facilidad”, explica Reyes Ugalde, presidenta de la Asociación de Vecinos de Rovigo en Quintueles.

El problema viene, según Ugalde de cuando se asignaban los números “sin ningún criterio”. “A las viviendas que ya existían se les dieron números correlativos, pero al hacer las de nueva construcción, años después, podía tocarte el 36 y tener a los lados el 12 y el 13”, asegura. Un ejemplo es la carretera de Rovigo, donde tras el número 1 se suceden el 24 y el 26; y el 25 se encuentra casi a dos kilómetros. “Yo tengo el 19 y vivo al final del ramal, y la finca anterior a la mía tiene el 25”, expone Ugalde.

Este “patrón” se repite en los diferentes barrios de las parroquias de Quintes, Quintueles y San Miguel de Arroes. Para más inri, al ser núcleos rurales dispersos, la carretera general se bifurca en numerosos ramales, por lo que, desde las asociaciones vecinales han tenido que “poner nombre” a todos estos caminos secundarios para facilitar la labor tanto al ayuntamiento como de cara a la correspondencia. “Los carteros de toda la vida no tienen problema, porque ya conocen a todos los vecinos; el problema es cuando viene uno nuevo, o con los repartidores; cada vez que te llega un paquete o llamas a algún técnico por alguna avería doméstica tiene uno que salir hasta la carretera a buscarlos porque se vuelven locos”.

Ante la controversia generada, el gobierno local propuso a los vecinos de las parroquias afectadas la designación del número de vivienda según el punto kilométrico, lo que se denomina numeración americana. De esta manera, indicando el nombre del ramal en el que se encuentra ubicada la finca, independientemente de que haya construcción o no, el número asignado será el de su ubicación sobre la vía. “Por ejemplo, el ramal de mi casa tiene 70 metros y mi finca es la última, por lo tanto me corresponderá el número 70”, explica Ugalde, mientras le muestra el plano con la nueva numeración a Isabel Álvarez, vecina de Rovigo, cuya vivienda hasta ahora colgaba el número 1, y a la que ahora se le ha asignado el 1.159.

Pero parece que la polémica no acaba ahí, pues, desde hace aproximadamente un mes, cuando el consistorio aprobó la nueva numeración y envió los planos a los vecinos con la nueva nomenclatura, muchas de las cartas que llegan a los vecinos para notificarles su nuevo número no coincide con lo que señalan los planos. Según el gobierno local, esto se debe a “un error informático” que se solucionará en las próximas semanas.

Tras años de reclamaciones vecinales, parece que “tener una dirección real” se está convirtiendo en algo “utópico” en las parroquias maliayesas del Oeste.

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