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La campaña del kiwi: 3.000 toneladas y recogida exprés ante el riesgo de riadas

Una empresa de Pravia dobla la plantilla para apurar la recolección, mayor que la de 2020, por la subida del Nalón: “Hay que salvar todo lo posible”

Uno de los trabajadores de la finca de Forcinas, en Pravia, ayer, echando al tractor los kiwis recogidos. | S. Arias

Las producciones de kiwi de las vegas del Nalón y del Narcea en Salas, Pravia y Soto del Barco finalizan la cosecha con más fruta que el año pasado y mirando de reojo a los ríos ante el riesgo de inundaciones por las intensas lluvias. La Asociación de Kiwicultores Asturianos estima que se recolectarán más de 3.000 toneladas, frente a las 2.500 del año pasado. Un aumento “importante”, destaca su presidente, Rafael Olivo, quien comenta que, pese a las heladas de la pasada primavera, la fruta ha alcanzado “muy buen calibre” y que tiene “muy buen sabor, después de un verano cálido como el que pasamos”. Además, subraya que el haber aguantado la fruta en el árbol hasta entrado noviembre la ha cargado de cualidades organolépticas.

El crecimiento de la cosecha de kiwi en 2021 es la tendencia para los próximos años, “con un incremento notable de las producciones a nivel cuantitativo y cualitativo”, dice Juan Lázaro, gerente del grupo de desarrollo rural “Bajo Nalón”. Un avance que se ha conseguido, a su juicio, en base a una agricultura profesionalizada que ha sabido reinvertir las ayudas de los fondos europeos, una vez que los kiwis asturianos se han posicionado en el mercado. “El kiwi es un producto ya asimilado, es conocido, pero seguimos avanzando con la guía que marca la Unión Europea, en el sentido de producciones ecológicas y nuevas variedades de kiwis como el rojo y amarillo”, apunta Lázaro.

Arriba, un operario cogiendo fruto. Sobre estas líneas, otros dos trabajadores de la finca de Forcinas, en plena faena. | S. Arias

Pero a los kiwicultores de la comarca les sigue preocupando el efecto de las riadas en las plantaciones y el final de campaña de este año ha estado marcado por el agua, que entró en algunas fincas impidiendo continuar con la cosecha. Es el caso de la empresa praviana Kiwinatur que a los 40 trabajadores que tenía previstos para esta cosecha ha sumado diez más el pasado lunes, a los que sumó cuarenta más el jueves. “Tuvimos que doblar la plantilla para salvar todo lo que se pueda, porque dan mucha lluvia para estos días”, explica Tatiana Pérez Amieva, encargada del área de personal de la firma.

La entrada del Nalón en la finca, situada en Forcinas, derrumbó algunos postes de la plantación, tupió los sistemas de regadío y también manchó algo de fruta. “El agua subió unos 30 centímetros en la zona más pegada al río y algo menos en la otra parte, aunque lo suficiente para que haya fruta manchada que hay que lavar. Además, tenemos que limpiar toda la finca”, sostiene Pérez. Es consciente de que la vega es inundable, pero su empresa solicita que la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) avise de la apertura de compuertas en el embalse de Soto de la Barca, en Tineo. “Necesitamos aviso y prevención, porque en la madrugada del miércoles tuvimos que sacar toda la maquinaria”, subraya Tatiana Pérez.

La campaña del kiwi: 3.000 toneladas y recogida exprés ante el riesgo de riadas

Los kiwicultores están “muy pendiente” de los ríos en este final de campaña, “porque bajan con gran cantidad de agua y estos días ya abrieron un poco en algunas zonas, es lo que nos preocupa”, manifiesta Olivo. Aunque temen las avenidas del Nalón y del Narcea, el cierre de la cosecha ha sido muy bueno para los productores de la comarca, que ya empiezan a mover la fruta en el mercado.

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