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El uso eléctrico del embalse de Soto de la Barca amenaza el desove de los salmones

La Sociedad de Pescadores Las Mestas del Narcea alerta de que la pérdida de nivel del río deja sin agua ni aire las zonas de freza

El pescador Javier Fernández revisa los bastidores con las huevas de salmón recién desovadas, en Quintana (Pravia). | S. Arias

La Sociedad de Pescadores Las Mestas del Narcea realiza estos días el desove de los salmones del centro ictiogénico de Quintana, en Pravia, que servirán como alevines para la repoblación de los ríos. Los miembros del colectivo están preocupados con la freza (desove) salvaje que observan en el Narcea y sus afluentes, pues, debido al control de las láminas de agua en el aprovechamiento hidroeléctrico del embalse de Soto de la Barca (Tineo), ha bajado el nivel del río, dejando sin agua y al aire los puntos de desove de la especie. La situación ha sido puesta en conocimiento de la Dirección General de Medio Natural y Planificación Rural.

“Se debería tener consideración en esta época de desove para no bajar tanto el nivel del río, porque la freza se queda en seco y lo que no puede ser es que llevemos un mes con el mismo nivel. Casualmente, cuando baja el megavatio/hora se baja también el nivel del río a menos de un metro de altura”, señala el presidente de Las Mestas del Narcea, Enrique Berrocal.

Los pescadores están alarmados con la situación, que se produjo el pasado fin de semana, debido al riesgo que supone para la viabilidad de la especie. Máxime cuando en el último mes han advertido muchas entradas de salmones a desovar tanto en el Narcea como en sus afluentes, con especial atención al Nonaya en Salas. “Tienen que tenerlo en cuenta”, insiste Berrocal, quien añade que la cuenca fluvial del Narcea “ya sufre bastantes agresiones como para que también le afecten las variaciones en el precio de la luz”.

El presidente de Las Mestas del Narcea, Enrique Berrocal, a punto de pesar parte de las huevas desovadas ayer en Quintana. | S. Arias Sara Arias

Según explican los pescadores, la bajada de agua supone la muerte de las huevas que los salmones dejan en el lecho del río para su posterior eclosión, debido a la falta de agua y un exceso de oxígeno. “Por la experiencia que tenemos aquí, cuando hacemos el desove, si dejas diez segundos un bastidor sin agua, mañana te encuentras las huevas muertas”, detallan.

El mimo con el que se realiza la freza en ciclo cerrado es máximo. Este lunes se extrajeron un total de seis kilos de hueva con cinco hembras, de los que dos kilos y medio se consiguieron con ejemplares salvajes del proyecto “Arca”, en el que los pescadores donan en vivo las capturas durante la temporada de pesca tradicional para su integración en el centro ictiogénico de Quintana como sementales.

Este 2021, tienen un total de diez salmones, más otro que recuperaron del año pasado. Además, cuentan con 16 ejemplares donados por la Consejería de Medio Rural para efectuar las repoblaciones. “Estamos en pleno apogeo porque esta es la época de mayor actividad”, destaca Berrocal. Se trata de un trabajo que realizan para aportar población salmonera al río y, por eso mismo, lamentan profundamente la pérdida de algunas zonas de freza. “Es que así no podemos sacar el salmón adelante”, concluye el pescador.

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