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Conrada Estrada, un siglo rodeada del amor de La Fontanina

Natural de la localidad de Bimenes, la mujer celebró su centenario con una sorpresa de sus vecinos, que la visitaron en su residencia

Conrada Estrada, en el centro, rodeada de vecinos y allegados que la visitaron en la residencia. | R. B. G.

No es algo muy común, al menos de momento, que el ser humano llegue hasta los 100 años de edad. Si además se alcanza tan notable aniversario con perfecta lucidez, la celebración puede ser completa. Conrada Estrada, natural de la parroquia de La Fontanina, en el concejo de Bimenes, es una de esas excepciones. El pasado miércoles alcanzó la centena y sus vecinos de toda la vida quisieron estar cerca de ella, dándole una emocionante sorpresa en la Residencia Valentín Palacio, de Siero, donde se encuentra desde hace tres años.

“Para ella fue una sorpresa. Algo se olía, pero no se esperaba que fueran todos los vecinos”. Así expresa Alfredo Turrado, hijo de Conrada, la reacción de su madre al ver a toda la gente con la que había compartido vida felicitarle el cumpleaños.

La iniciativa de reunirse en grupo e ir a darle una sorpresa corrió a cargo de la Asociación Cultural San Diego, recibiendo el apoyo del equipo del centro sierense y del alcalde de Bimenes, Aitor García, municipio del que ella es natural. Hasta el último momento se estuvo pendiente para poder llevar a cabo el plan, asegura Manolo Vega, presidente del colectivo: “Llevábamos tiempo esperando el centenario. Queríamos hacerle algo y con estos tiempos de pandemia teníamos miedo a no poder celebrarlo. Estábamos dispuestos a cantarle desde la ventana, pero al final tuvimos la suerte de poder estar con ella. Fue tan emocionante para ella como para nosotros”.

Pese a sus 100 años recién cumplidos, cuentan quienes conviven con ella a diario que mantiene una mente brillante. Desde bien pequeña empezó a ganarse la vida, trabajando en una panadería en Valdesoto y sin poder ir a la escuela. Su historia bien la conoce Marga Blanco, su auxiliar: “Tiene la cabeza mejor que cualquiera. Hace su habitación, sabe dónde tiene todo guardado...”. La figura de Conrada ha trascendido incluso más allá de la residencia en la que se encuentra.

Durante los largos días de confinamiento, era habitual verla cada día a las ocho de la tarde en el balcón megáfono en mano, agradeciendo al músico Fernando Corujo que cantase desde un balcón cercano y forjando una amistad que tuvo reflejo en el propio homenaje, ya que Corujo fue invitado.

“No me merezco tanto”, dijo ayer Conrada. Pero sí lo merece, pues un centenario con tanto cariño no se celebra todos los días.

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