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Santi Cores, madera y piedra para el Museo Antón

El artista muestra en el centro candasín trece piezas de su obra, cuya característica común es el uso de materiales naturales

Cores, con una de sus obras expuestas en la muestra. | B. G.

“Cuando la naturaleza nos habla, solo tenemos que pasar, pararnos y escuchar”. Esa es parte de la filosofía de la obra del escultor Santi Cores, que se puede ver en el Museo Antón durante estos días y hasta el próximo 30 de enero. La muestra está compuesta por un total de trece esculturas que tienen un denominador común y es que todas salen de materiales naturales. Doce de ellas son obras talladas en diferentes maderas y la restante es una pieza en piedra caliza.

En la exposición se pueden encontrar esculturas realizadas en madera de diversas especies, en roble, boj o bubinga. Este último es un tipo de madera característico del continente africano que ofrece una llamativa pureza, totalmente libre de imperfecciones y que llegó de manera fortuita hasta Cores: “Voy buscando maderas. La bubinga la encontré de casualidad en una carpintería en Nava. La tenían de desecho de una escalera que habían fabricado”.

Dos de las piezas de la muestra del Antón. | B. G.

Con ella ha materializado, por ejemplo, las obras denominadas “Rana” y “Goleta”, dos de las obras que se pueden contemplar en la exposición del Antón. Entre las piezas de la muestra, algunas tienen la peculiaridad de que gozan de movilidad.

El escultor Santi Cores ha pasado de la navaja de sus años jóvenes a las gubias y azuelas con las que ahora trabaja para desarrollar “un hobby” que ha marcado su vida. “Mi afición era con una navaja de chaval y hacer pequeños veleros”, explica el autor. Ese gusto por lo marino le ha hecho afincarse en Verdicio, aunque es natural de Oviedo.

Antes de jubilarse, Santi Cores trabajaba como jefe de obra, por lo que solía estar en contacto con materiales como la madera, esa materia prima con la que tanto ha trabajado. “Hice muchas restauraciones y fui guardando algunas piezas. La pena es que no tenía un sitio donde guardar más, porque a veces se acaba perdiendo”, explica. Así ha conseguido darle una segunda vida a simples tablones de madera sobrantes, rememora el artista.

Pero en los últimos años, se ha interesado más por el trabajo con piedras, sobre todo en caliza, como “Aves cinceladas”, una de las obras que se puede ver en la exposición del Museo Antón.

“Son calizas que encuentro en los acantilados y lleva muchas horas de trabajo. Hay que modular para sacar las formas. Para trabajar con las piedras utilizo una pequeña radial y cincel”, detalla el artista.

Con algo más de una docena de exposiciones ya realizadas a lo largo de estos años, esta es la primera vez que muestra su trabajo en el Museo Antón, en el concejo de Carreño. “Estoy encantado con este museo. Es una maravilla la luz que tiene. Por las tardes entra la luz solar por unas ventanas que son preciosas y da un toque especial a la exposición”, señala.

La obra de Santi Cores, explica el artista, bebe de Brancussi y se mueve entre la tradición técnica y la modernidad formal, siempre manteniendo esa vinculación constante con la naturaleza. Una vinculación con el medio que el propio escultor, para referirse a uno de los materiales con los que ha trabajado de manera muy habitual, resume de la siguiente manera: “La madera siempre está viva”.

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