Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La colonia de Quintana es un seguro

La sociedad Las Mestas recibe en lo que va de temporada once salmones para el proyecto de repoblación del colectivo

El presidente de Las Mestas del Narcea, Enrique Berrocal, mide el nivel de agua de la balsa. | S. Arias

La donación de salmones salvajes para el proyecto de cría en ciclo cerrado y repoblación “Arca”, de la sociedad de pescadores Las Mestas del Narcea, va a muy buen ritmo esta temporada. De momento, los aficionados han cedido 11 ejemplares. Una buena marcha si se tiene en cuenta que durante todo el año pasado recibieron un total de 19 salmones en las instalaciones ictiogénicas del colectivo en Quintana, en Pravia. Se trata de una población que es, además, el mejor seguro para la especie ante posibles desastres naturales.

“Si superan el primer y el segundo día, las posibilidades de sobrevivir aumentan mucho”, señala el presidente de la sociedad, Enrique Berrocal. Aspiran a conseguir el récord de donaciones de 2020, con 48 ejemplares: “Vamos muy bien. Tenemos nosotros cedidos más salmones que capturas lleva el Sella”. A día de ayer, el río oriental acumulaba un total de diez capturas.

El colectivo Las Mestas dispone de un sistema de recogida de ejemplares. Los pescadores que practican el arte con anzuelo sin muerte pueden devolver el pez al río o cederlo para el proyecto. Solo tienen que llamar al teléfono de la sociedad para dar aviso mientras mantienen al salmón en la sacadera, dentro del agua. “Es importante que ‘la pelea’ sea lo más rápida posible, si estás allí 40 minutos no sirve de nada porque el salmón sale agotado”, comenta Berrocal, quien detalla que es clave no tocarlos mucho.

Además, los aficionados disponen de jaulas en la cuenca Nalón-Narcea para mantener a los salmones en buenas condiciones hasta la llegada del transporte. En el momento del aviso a Las Mestas, se moviliza un vehículo dotado con una cuba específica para el traslado de los ejemplares que, una vez en el centro icitogénico, se introduce en una balsa. También se les aplica un baño de desinfección, para lo que es necesario un nivel del agua hasta los 30 centímetros.

Tras la experiencia acumulada desde 2017, cuando iniciaron “Arca” con un ejemplar de 92 centímetros y 9,4 kilos de peso cedido por el pescador gijonés Pablo Pedregal Rodríguez, los cuidadores de los salmones han advertido que los peces que llegan donados a partir del 15 de junio tienen menos posibilidades de salir adelante. “Cuando calienta el agua es más complicado lograrlos”, apunta Berrocal.

En esta temporada, los once ejemplares “están en óptimas condiciones” y, por el momento, solo han identificado el sexo de uno de ellos como hembra. “Suelen ser siempre mayoría”, destaca. Se suman así a la colonia de Quintana con la que proceder el próximo mes de diciembre a su desove en ciclo cerrado. Las crías serán soltadas en la cuenca y sus afluentes una vez que alcancen el tamaño adecuado.

Compartir el artículo

stats