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Noche de aventuras para despedir el curso

Alumnos de la Escuela Rural de Logrezana (Carreño) acampan en el jardín del centro en una actividad por el fin de periodo lectivo

Un momento de la «Noche de Montañeros» en el centro educativo de Carreño. | R. B. G.

Una noche en el cole. Tal vez más de uno rechazaría la propuesta de primeras. Pero no los alumnos de la Escuela Rural de Logrezana (Carreño), que guiados por el director David González decidieron pasar una velada de convivencia para despedir el curso escolar esta pasada semana. Una cita en la que además de dormir en tiendas de campaña en el jardín del centro, realizaron también una singular yincana por las zonas cercanas del pueblo: “Si digo que llevaban desde enero pensando en esta noche... Es una experiencia en la que lo pasan muy bien”, afirma González.

La actividad llevó por título “Noche de montañeros”. A las 20.00 horas estaban citados por su director en el centro para montar las tiendas de campaña y dar rienda suelta a la aventura, como explica David González: “Vimos el atardecer, porque coincide con el solsticio de verano y cenamos al aire libre. Preparamos todo allí con el camping gas. Nos sentamos en el centro de las tiendas contar historias de montañeros, cuentos, alguno de miedo... Y cuando ya es de noche cerrada les cuento el cuento del tesoro del trasgu”.

Aquí viene la miga. González ha ido construyendo un cuento en torno a la Escuela, situada en plena naturaleza, y a la figura mitológica del trasgu. En la historia va introduciendo pruebas, dándole un toque todavía más aventurero a la noche: “El Trasgu les va contando la historia que se desarrolla en esta Escuela. Empieza con que estaba triste en el confinamiento porque no había nadie en el colegio y luego les va diciendo que desde que estaba tan solo decidió esconder cada fin de curso algún tesoro”. Surgen así seis pruebas relacionadas con diferentes materias que se imparten en el día a día y que otorgan un número a los niños que sirve para abrir “el cofre final” en el que como premio hay algún objeto para el cole y algún recuerdo para un alumno: “Si hay alguien de cuarto curso, que es cuando marchan del cole, el trasgu que es muy lector suele regalar un libro de literatura”.

El contacto con la naturaleza es máximo. Los plomos de la Escuela están bajados durante toda la noche para que no sea posible dar la luz y también hay pruebas por el entorno: “La prueba de ciencias naturales la hacemos en el bosque que hay frente a la Escuela. La relaciono con la fauna de la zona. Al resolverla el trasgu les dice donde tienen que dirigirse en el propio bosque para encontrar la llave del desván del cole que es donde está el cofre. Es el momento más tenso, es un bosque tenebroso y van con las linternas”.

Tras tanto suspense e intriga llegaría la hora de dormir para los seis alumnos de entre seis y diez años que participaron en esta cita. A la mañana siguiente recibirían en el cole a los más pequeños, los que seguirán engrosando la historia del trasgu de la Escuela de Logrezana y participando en otras ediciones de estas mágicas noches.

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