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La riqueza de la Senda del Oso en Quirós

Una de las rutas más populares de Asturias permite descubrir el pasado etnográfico y económico del concejo

El Museo Etnográfico de Quirós. Roberto F. Osorio

El tramo quirosano de la Senda del oso ofrece, además de las bellezas paisajísticas que adornan todo ese recorrido cicloturista, unos diez kilómetros con una riqueza patrimonial muy interesante que incrementan el valor de una de los recorridos turísticos más frecuentados en Asturias. Edificios vinculados con la explotación minera de carbón y hierro, centrales eléctricas, molinos, una torre medieval, un Museo Etnográfico, terminando en un antiguo pueblo minero con un puente medieval... se trata de atractivos que en muchas ocasiones pasan desapercibidos para los usuarios pues todavía no cuentan con la señalización e información suficiente. El Ayuntamiento de Quirós se plantea, en un futuro próximo, corregir esto. El Centro de Estudios Quirosanos está elaborando un inventario patrimonial completo de todo el recorrido de la Senda del oso por el municipio.

En el desfiladero de Valdemurio, por donde se accedía a Quirós desde 1864, fecha en la que se construyó la primera carretera, lugar también por donde discurría el tren minero a partir de 1884, podemos ver un antiguo deposito de agua para dicho ferrocarril. "Tome", en el argot de los ferroviarios quirosanos, es un pequeño deposito formado por paredes de piedra y con un tubo metálico para acoplar a la máquina de vapor. Permanece desde hace casi ciento cuarenta años paralelo a la AS 229 y a la actual Senda del oso. Testigo de otros tiempos, pasa desapercibido para los muchos usuarios que ascienden la empinada cuesta que lleva hasta el embalse.

Restos del antiguo depósito de agua para el ferrocarril. Roberto F. Osorio

El senderista disfruta de las orillas del embalse de Valdemurio y pasa por debajo del palacio del Pedreo, de Vil.laoril.le. Puede contemplar un torreón medieval, perteneciente en su origen a los Bernaldos de Quirós, encomenderos del obispo de Oviedo. Es anterior al siglo XIV y se encuentra integrado en la estructura palaciega. Se distingue por los sillares de distinto color que el resto del conjunto. Esta torre de vigilancia del Camín Real Bajo formaba un núcleo defensivo con otra torre sumergida en aguas del embalse.

Continuando en sentido ascendente, en un lugar de reposo dotado de bancos, entre la maleza se vislumbran muros de contención y paredes de la estructura del antiguo cable aéreo de las minas de Tresierra. En este lugar, unas grandes tolvas y una doble vía permitían cargar el carbón de esas minas en el tren minero.

El molino de Veiga tras los indicadores de la ruta. Roberto F. Osorio

Apenas un kilómetro más arriba, a orillas del río Quirós, y cuando la vegetación lo permite (sobre todo en invierno) se pueden ver los restos de tres molinos harineros y el edificio de la antigua central hidroeléctrica del Urdieru, perteneciente a Fábrica Mieres, y que dejó de funcionar en la década de los cincuenta del siglo pasado. En la localidad de Veiga, a pie de senda, espera el antiguo molino, cuya pared frontal fue reconstruida con los ladrillos de la antigua acería de Torales. Hace menos de una década que dejó de ser usado. En este pequeño pueblo se puede ver también un antiguo lavadero comunal, a pocos metros del recorrido. Al otro lado de río se pueden contemplar las antiguas escuelas, un gran edificio de piedra que ahora funciona como albergue municipal. La iglesia románica de Arroxo, a unos centenares de metros también al otro lado de cauce, aparece entre los árboles que bordean la senda.

El Museo Etnográfico de Quirós, antigua localización de la siderurgia quirosana, lugar donde se ubicaban los talleres, con estación de tren, y desde donde partían los convoyes hacia Trubia, se sitúa al pie de la Senda. Todo caminante puede ver, desde el exterior, los edificios que conforman el centro museístico, el hórreo y los restos de los altos hornos. Bien merece una visita, tranquila y sosegada, en un lugar con mucha historia industrial y cultural del municipio.

A unos centenares de metros nos esperan los antiguos lavaderos de las minas del Xagarin. Dos edificios, rehabilitados hace unos años, que conservan en el interior los mecanismos propios de dos formas de lavar el carbón antes de partir a su destino final.

La capital quirosana, la antigua Pola de Bárzana, se puede ver desde la otra vertiente del río Quirós. La pequeña capilla de San José, en Ninzor, está situada a unas decenas de metros de la ruta cicloturista.

La Torre del Pedreo. Roberto F. Osorio

Antes de llegar al final del recorrido, se pasa al lado de la cascada de las Cruces, donde pueden verse los restos de las minas que pertenecieron en su día a Fábrica de Mieres y que intentaron ser explotadas también en los años noventa del siglo XX. La caseta de un antiguo transformador eléctrico y el motor de un cabestrante o guinche de un pozo plano se pueden ver todavía. La central eléctrica del Robloso se esconde entre los árboles, abandonada y a punto de caerse.

En el pueblo de Santa Marina se unen los dos ríos del concejo, el Ricao y el L.lindes para formar el río Quirós. Cruzamos un túnel y entramos en la localidad. Un puente medieval fue testigo durante siglos del cruce de vecinos de los dos valles altos del concejo, y del auge comercial y minero del pueblo. Había hasta tres empresas con lavaderos de carbón, oficinas, cuartos de aseo y muchos chigres-tienda, "uno en cada casa" contaban los antiguos moradores. Podemos ver hoy en día un memorial a los trabajadores muertos en el accidente de 1973, seis mineros perecieron en una explosión de grisú.

En el lugar llamado el Cribu se pueden ver dos edificios mineros: unas oficinas y el lugar donde se guardaba la locomotora de maniobras, la María. Una antigua tolva del siglo XIX permanece para recordarnos que en este lugar se depositaron miles de toneladas de carbón que iba en el tren minero hasta Trubia y de allí a otras partes de Asturias o España.

Antigua tolva del tren minero, del siglo XIX. Roberto F. Osorio

Santa Marina fue históricamente el lugar desde donde partía la vía férrea de carácter industrial más larga de España (treinta kilómetros) y la primera que tuvo un ancho de vía de 750 milímetros. Este ferrocarril funcionó ochenta años, hasta 1963, y transportó a lo largo de su historia miles de toneladas de carbón, mineral de hierro, lingote y mercancías varias para la empresa y particulares. Los viajeros disponían de un solo vagón, aunque nunca se le concedió la autorización para servicio público de transporte de pasajeros.

El tramo quirosano de la senda transcurre bajo un túnel verde, la vegetación da sombra en ocho de los diez kilómetros del recorrido, un lugar ideal para los días calurosos de verano. Es la gran desconocida del recorrido, poco frecuentada y en buen estado de conservación. La Senda del oso esconde mucha historia, variados elementos de patrimonio civil, industrial y religioso a lo largo del recorrido por el concejo quirosano.

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