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La primera banda de gaitas que se fundó en Grado se reúne 32 años después

"Fuimos unos pioneros y fue importante para el concejo", rememora Carlos del Rosal

Ocho de los componentes de la banda de gaitas que se formó en Grado en 1990 hace unos días: por la izquierda,Yoli, Vitote, Gili, Jose, Juan, Carlos del Rosal, Ambás y Nacho.

Los que están no son todos pero son todos los que están. Ocho de los componentes de la primera banda de gaitas que se formó en Grado, en 1990, se han juntado de nuevo en la villa moscona para rememorar esos tiempos en los que se convirtieron en pioneros y abrieron el camino para que llegaran después otras formaciones en el concejo. La primera vez que se juntaron fue, rememora Carlos del Rosal, uno de los componentes de esta banda que estuvo en el reencuentro, "el día del bollo de las fiestas de San Pelayo de Grado". Del Rosal explica que uno de los impulsores de este encuentro fue Xosé Antón Fernández, más conocido como Xosé Ambás, que también fue uno de los que se inició con la música tradicional en esta formación.

Del Rosal señala que esta banda de gaitas se formó por iniciativa de Javier Alonso, que era profesor en la escuela de gaitas y también profesor de baile en el Filón D’Ochobre y en la Seronda de Teverga. "No existían bandas de gaitas en Grado; estaban las bandinas, fuimos pioneros y fue importante en Grado", explica uno de los componentes de esta agrupación que ahora se ha vuelto a reunir.

La formación original, en 1990: atrás y por la izquierda, Sindo, Gili, Juan, Carlos del Rosal, Ambás, Javier Alonso (profesor), Tatiana y Jorge; delante, Yoli, Vitote, Nacho, Jose, Bernabé, Diego, Cristina, Ana y Susana.

Por aquel entonces, se estaban creando en otros concejos formaciones de gaitas muy importantes y de mucho prestigio, como la que creó en Villaviciosa el gaitero José Ángel Hevia. "En Grado la que empezó fue esta que formó Javier Alonso", continúa rememorando Del Rosal.

La foto original que acompaña esta información lleva a la nostalgia a Carlos del Rosal, que calcula que en ella tendría 23 años. "Y era de los mayores", apostilla con una sonrisa. Esos jóvenes gaiteros que fueron pioneros en Grado eran guajes que se abrazaron al roncón o a un tambor y tomaron el camino de la música tradicional asturiana. Un camino que, en algunos casos, ya nunca abandonaron en su vida.

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