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Villaviciosa, de la sidra al vino: el primer albariño de Asturias se hace en Fuentes

Victoria Fernández-Caveda recupera la tradición viticultora local con un producto "aromático y frutal" que todavía no ha salido a la venta

La finca de Fernández-Caveda. L. P.

El primer vino albariño de Asturias se ha cosechado y embotellado en la "cuna" de la manzana, en Villaviciosa. Más en concreto, en la localidad de Fuentes y de la mano de María Victoria Fernández-Caveda. Una pequeña paradoja en un Principado eminentemente sidrero, pero en el que históricamente también ha tenido cabida el vino. De hecho, los documentos revelan que la viticultura en Asturias se remonta varios siglos atrás, con la existencia de viñedos ya en el siglo VIII, bajo la influencia principal del monasterio de San Vicente de Oviedo.

Esas mismas fuentes señalan que entre el siglo XI y el XVI la fabricación de sidra no tenía mucha importancia, "produciéndose, sin embargo, vino suficiente para el consumo de la población", tal y como recoge un artículo de Antonio Blanco publicado en la revista "Cubera" en el año 1984. Más aún, en el siglo XI los monjes de la abadía de Fuentes ya cultivaban sus vides en la finca "Los Viñones", ubicada en dicha localidad. Esa parcela es citada por Francisco Feo Parrondo en su estudio sobre "El viñedo en Asturias", de 1986, y hay constancia de esas labores en dos inscripciones grabadas en piedra en los dinteles de la puerta de la sacristía de la iglesia parroquial.

Diez siglos después, la actual propietaria de esos terrenos, María Victoria Fernández-Caveda, se ha embarcado en la aventura de recuperar el viñedo. Como consecuencia, las vides han vuelto a cultivarse en Fuentes, dando lugar a la primera cosecha de albariño, un vino siempre asociado a Galicia, de la que se tiene registro en Asturias.

Para ello, Fernández-Caveda encargó en primer lugar al ingeniero agrónomo José Cuevas González que dirigiera un estudio vitivinícola experimental, encaminado a conocer qué variedades de uva blanca y qué portainjertos eran los adecuados para el terreno y el clima de la finca.

José Cuevas, con una botella de albariño de Fuentes. | L. P.

Así pues, tal y como explica Cuevas, en la primavera del año 2018 "se plantaron cepas de albariño, riesling, albarín blanco, gewurztraminer y godello, siendo la mayoritaria, con más del 85 por ciento de la plantación, la primera de ellas". Cada una de las variedades se encuentra injertada sobre diferentes portainjertos americanos. "Es con el fin de comprobar la adaptación de cada uno de ellos al terreno de la parcela", detalla el ingeniero.

Se experimentó, asimismo, con varios sistemas de conducción de la vid, además de con tres tipos de poda. También se analizó minuciosamente el suelo, con ensayos de abonado, marcos de plantación, tratamientos fitosanitarios y manejo de la vegetación de las vides y de las calles entre las líneas de plantación.

Características

Una ardua labor de investigación que ha mostrado a través del manejo de las cepas "diferencias significativas en el comportamiento de la planta" y que ha servido para "conocer las respuestas de las diferentes variedades, su producción y las características del mosto", sostiene José Cuevas.

Así, hace un año, en otoño de 2021, se realizó la primera vendimia y vinificación, obteniéndose "un vino albariño muy aromático y frutal, con una personalidad propia influenciada por el clima atlántico", explica el experto.

Por el momento, este vino no podrá comercializarse, al estar la finca inscrita en el registro vitivinícola como experimental. El consumo hasta la adquisición de derechos será para la familia y su entorno.

Este primer albariño producido en Asturias rinde homenaje a María Victoria Fernández-Caveda llevando su nombre (Mariví). Es la mujer que recuperó el viñedo en la finca "Los Viñones", haciendo honor al nombre de la finca y a la historia de la viticultura en Fuentes. El objetivo inmediato es seguir creciendo y poner en el mapa a Villaviciosa no sólo como gran epicentro de la producción de manzana y de sidra, sino también de esas vides que llevaban siglos "dormidas" en sus laderas.

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