La Asociación de Jubilados y Pensionistas "Alfonso X el Sabio", de Nava, celebró ayer su comida anual en el restaurante Amandi, en Villaviciosa, donde se congregaron 220 personas y se rindió homenaje a sus socios más veteranos: el sacerdote Alberto Torga, de 89 años, Pasión Menéndez, de 88, María Laudina Pérez, de 88, y Froilán Fernández, de 89. Antes de la comida se celebró una misa en la iglesia de Nava que ofició el propio Alberto Torga, junto a Eduardo Solís, párroco de Nava, en la que se recordó a los socios de la asociación fallecidos en el último año.

Alberto Torga Llamedo vive actualmente en el pueblo en el que nació y del que es originaria su familia, Vegadali, en Nava, y se encuentra bien de salud, sobre todo desde que recientemente le pusieran un marcapasos que, asegura, "es como haberle dado cuerda al reloj". Torga se mostró "contento" por poder disfrutar junto al resto de socios "después de dos o tres años de no poder salir". Ordenado sacerdote en 1956, Torga es un hombre de mundo, que viajó primero a Argentina y que después se instaló en Holanda, donde estuvo tres años en dos ciudades diferentes, siendo algo más que un cura para los emigrantes españoles, que en aquellos años eran unos 20.000 en todo el país. A continuación, se trasladó para hacer este mismo servicio en Alemania, en Núremberg, donde estuvo 32 años, hasta el momento de su jubilación. Allí fue el párroco de los emigrantes españoles y portugueses, y más tarde también de los hispanoamericanos que fueron llegando.

"Mi trabajo era ser un muchacho para todo", rememora el párroco de esos años fuera de España: "Cuando llegaban los inmigrantes a Holanda, al día siguiente los llevaba a la fábrica e inmediatamente les daban trabajo", explica. Su objetivo era que hicieran comunidad, que se ayudaran entre ellos y que fueran pasando lo mejor posible "una situación dura" como era la de llegar, en la mayoría de los casos, a un país nuevo sin la familia.

Alberto Torga, a la izquierda, y Eduardo Solís, durante la misa celebrada ayer en la iglesia de Nava. | A. L.

Otra de las pasiones de Torga es el fútbol, siendo sus equipos el Sporting y el Madrid, aunque gracias a sus viajes tuvo la oportunidad de ver el debut de Johan Cruyff con el Ajax de Amsterdam. "En Holanda llegué a jugar en un equipo federado, nos llamaban los ‘pájaros del lago’, pero siempre estuve jugando pachangas hasta que un problema de cadera a los 57 años me obligó a dejarlo", explica. Aunque dice tener "un gran aprecio por el pueblo alemán", sus simpatías futbolísticas con los germanos son pocas y por eso estaba esperando con entusiasmo el partido que enfrentaba a España y Alemania en el Mundial la misma tarde de su homenaje.

Paso por Alemania

También por Alemania pasó Froilán Fernández Espina, otro de los homenajeados, quien reconoció estar "contento por haber llegado a esta edad". Nacido en el Cabañón (Nava), a los 28 años emigró a Alemania, donde trabajó sobre todo en la construcción hasta que, junto a su mujer y sus dos hijos, se volvieron a Asturias tras 20 años emigrados. Aquí continuó trabajando en la construcción, también en la ganadería, hasta su jubilación.

Pasión Menéndez Morilla, de El Cueto (Cabranes), viuda de Germán Alonso, vivió en Los Villares (Cabranes), trabajó en el campo, tuvo dos hijos y tres nietos. Durante la comida reconoció estar "nerviosa" por tanto "barullo", aunque se sintió respaldada por toda su familia en el acto. María Laudina Pérez González, de La Sierra, en Carancos, Nava, trabajó en la costura, en el campo, recogiendo lúpulo y en el taller de artesanía de su marido, Celestino Redondo. Tuvo cuatro hijas que le han dado siete nietos y estos a su vez diez bisnietos.