En Coalla, en Grado, cumplieron con San Antón. La tradicional subasta de productos típicos y animales en los exteriores de la iglesia de la localidad no defraudó a nadie, el público llegó con la cartera llena y no quedó nada encima de la mesa. Las novillas se colocaron a precios muy altos, entre 3.500 y 4.000 euros, los pollos a 50 euros y los panes de escanda brillaron sobrepasando los 60 euros. A nadie le quedó un duró en el bolsillo pero todo sea por el patrón del pueblo. "Estamos encantados, se pujó muy bien y no quedó nada, ahora veremos en una semana la recaudación", explica José Ramón Fernández, de la organización.

La subasta congregó a numeroso público de la comarca, que disfrutó con la puja que hacen los vecinos del pueblo desde siempre. Y los asistentes apuraron las pujas, con alguna piquilla que otra por ver quien paga más, elevando el precio de los productos y animales para regocijo de los vecinos. Se subastaron chorizos, huevos, mantecas, miel, queso Afuega'l Pitu, coletas de pan dulce, pollos, conejos y el ramo de panes de escanda elaborado por las mujeres de Llauréu. Es, sin duda, uno de los productos más deseados por los pujadores: "Siempre tienen mucho tirón", dice.

También sacaron adelante el lote de cuatro novillas, conocidas popularmente como rameras, que se fueron a ganaderías de Las Regueras, Candamo y a la localidad moscona de Bayo. "Ahora tienen de plazo hasta el 13 de diciembre para pagar las rameras, que tuvieron muy buenos precios", detalla Fernández. Y como remate, disfrutaron de una sesión vermú y una comida popular con pote de berzas, sopa de marisco, carrilleras y callos que dio paso a una verbena con el dúo "Sensación" y Dj.