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"Blanquita" de Casa Viña (Albandi): así es la frisona que sigue cosechando éxitos a sus 13 años, tras nueve partos y más de 140.000 litros de leche

Propiedad de Tino Rodríguez, es la única res que recibido la clasificación de excelente siete veces

Tino Rodríguez y su sobrino Iván con "Blanquita"

Tino Rodríguez y su sobrino Iván con "Blanquita" / Reproducción de A. G.-O.

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Albandi (Carreño)

Tino Rodríguez cuida a todos sus animales por igual. Sabe que el trabajo diario y el buen hacer son importantes para sobrevivir en un sector tan complicado como el ganadero. Pero de vez en cuando, una de las vacas sobresale, sin esperarlo, por encima del resto. Es el caso de "Viña Shotl Blanquita", una frisona que a sus 13 años puede presumir de ser la única en haber recibido la clasificación de siete veces excelente y haber conseguido el año pasado ser nombrada campeona reserva de vacas adultas en el campeonato regional.

“No es habitual que salgan vacas de estas características. Es importante la buena genética, pero que salga una res así es difícil”, reconoce Rodríguez. "Blanquita" presume de “tener buena pata, ubre y buen cuerpo”. Ha tenido nueve partos y lleva producidos más de 140.000 litros. Unas cifras más que envidiables.

Pero ella no es la primera gran estrella de la ganadería carreñense. En su trayectoria figuran nombres como los de "Viña Jasper Cuca" y "Viña Tempo Alhambra", dos vacas que durante años dieron también muchas alegrías a sus propietarios.

Estos buenos resultados no son fruto de la casualidad. Tienen su origen en “el trabajo diario, la buena alimentación de los animales, la limpieza de sus camas, unas infraestructuras adecuadas para su descanso… Luchamos por tener buenas vacas y una buena estructura”, apunta el ganadero. Actualmente, Casa Viña cuenta con 180 ejemplares, de los que 90 son de ordeño.

La ganadería comenzó como una explotación familiar más, de esas que hace no muchos años era habitual ver por todo el territorio asturiano. Fue hace dos décadas cuando decidieron dar un paso más allá y comenzar a profesionalizarse. “Antes sobrevivías con pocas vacas, pero ahora necesitas un número mucho mayor si quieres tener rentabilidad”, explica Rodríguez.

Esta rentabilidad la consiguen también con la producción de sus propios forrajes, lo que les permite reducir los costes en una época en el que el precio del pienso se ha disparado. “El precio del kilo de pienso tiene que ser parejo al de la leche, si está por encima tenemos un problema”, explica Rodríguez, quien agradece que en estos momentos “no estamos tan mal. El litro de leche se está pagando a unos 60 céntimos”.

El carreñense heredó su pasión por la ganadería de su padre y así se está encargando de trasmitírsela tanto a su sobrino Iván como a su hija Yoane. “A los jóvenes hay que darles ilusión, que vean que realizamos un buen trabajo y que tiene su recompensa. Cuando se dan cuenta que esto es profesional es cuando se interesan. Mi hija, por ejemplo, quiere ser veterinaria”, apunta el ganadero sobre un legado que parece tener el futuro más que asegurado.

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