Folixas con solera: Festival de la sidra de nava

Cuando toda Nava se unió para luchar por lo suyo

Corría el año 1969 cuando el entonces alcalde de la capital naveta, José María Caso, apoyado por lagareros y vecinos, inauguró el primer Festival de la Sidra de Nava

Pocos días quedan para que, de nuevo, Nava se convierta en capital sidrera celebrando, a partir 9 de julio y hasta el domingo 14, la 47 edición de su Festival de la Sidra. Serán días para disfrutar de uno de los productos más emblemáticos de la región y que en Nava tuvo un resurgir cuando un Alcalde, los lagareros y los vecinos, tomaron cartas en el asunto en unos años en que su consumo había iniciado un preocupante descenso. Así lo recuerda Alejandro Calleja, presidente del Círculo de Amigos de Nava, a pocos días de que empiece una de las fiestas señeras del verano asturiano.

«En los años 60 había en Nava 35 lagares. En los años 50/60, con la llegada de las cafeterías y las nuevas bebidas como los combinados, empezó a venderse mucha menos sidra. Entonces, los lagareros de Nava decidieron que tenían que hacer algo para incentivar la venta. Llevaban años llevando su sidra a Madrid, a la Feria del Campo, lo que promovió el cooperativismo entre ellos, que dejaron las rencillas atrás para unirse, estrechar lazos y luchar juntos por la sidra asturiana», recuerda Calleja. Sobre la situación de la sidra en aquel momento alude una publicación, en LA NUEVA ESPAÑA, el 21 de junio de 1969, donde podía leerse lo siguiente: «La sidra está en crisis. El consumo ha descendido en los últimos años y como consecuencia de esta situación, la industria arrastra una peligrosa y creciente penuria económica».

Fue José María Caso, entonces alcalde de la villa, quien ideó para Nava el I Festival de la Sidra Natural, tanto para promocionar la bebida como los llagares y la villa de Nava. Recuerda Alejandro Calleja que, unos cuatro años antes de esta fecha, siendo entonces alcalde Víctor García, «el municipio lanzó una importante campaña publicitaria de promoción de la sidra, cuyo eslogan aún se recuerda: Nava, villa de la sidra».

Nava era el concejo con más lagares, nada menos que 35 por entonces: Sidra Corte, El Sareganu, Viuda de Angelón, Roza, Tino, El Piloñu, Mino, Ovín, Peláez, Viuda de Corsino, Orizón, Arboleya, Fermín de El Ventorrillo; Cueto, Sidra L’ Argayón, Peñamayor, El Bombé, Zapartero, Viuda de Alfredo, Villabona, Alonso, Sánchez, Estrada, Viuda de Presciliano, Ordoñez, Viuda de Onís, Ornia, Viuda de Maujo, Noriega, Quilo y Pérez; El Empalme, Guzmán y Zoilo.

«En aquella época se producía entre seis y siete millones de litros anuales», recuerda Calleja. Y añade: «además, la sidra naveta tenía, y tiene, características que la diferenciaban de la producida en los concejos costeros. Nava producía una sidra más tardía con unas características organolépticas diferenciales que la hacían muy apreciada por los entendidos».

Sin duda aquel 21 de junio de 1969, en que se celebró el primer festival sidrero, supuso un antes y un después, no sólo para los llagares navetos sino para Nava entera. Su organización fue un trabajo conjunto de Alcaldía, llagareros y vecinos unidos, más que nunca, en su lucha por revalorizar la sidra y favorecer su consumo y su disfrute. «El Alcade trajo a la inaguración a las principales autoridades de aquellos años mientras que los llagareros, además de colaborar con la finacianción del evento, abrieron los lagares al público y regalaron sidra a quien quisiera catarla», rememora. «También colaboraron los comerciantes para promocionar y financiar la fiesta e incluso los propios vecinos, para animar el festejo, se pusieron a cantar por los chigres. Ese fue el germen del que nació, luego, el coro de Nava, lo que hoy es la Sociedad Coral «Allegro». También hubo muchas azafatas explicando al público cuanto tenía que ver con la sidra. Yo creo que aquel año, Nava estuvo más unida que nunca en su lucha y defensa de su sidra», recuerda el presidente del Círculo de Amigos de Nava.

En 1970 se celebró el segundo festival y desde entonces y hasta 1988 fue bianual; a partir de 1989, de nuevo volvió a celebrarse de forma anual. Entre algunas actividades de los primeros años estaba el nombramiento de las reinas y damas de honor del festival, una figura que desapareció en 1984. El Concurso de Escanciadores, uno de los principales actos del festival, se celebró desde aquel primer día de 1969. «Con los años se fueron incorporando nuevos premios y actividades. Además de los galardones a la mejor sidra de Asturias y de Nava, con el incremento de nuevas variedades, también se premia a las mejores sidras de nueva expresión y derivados de la manzana, elaborados en Asturias; sin olvidar el concurso internacional de escanciadores de sidra, el bautizo sidreru y otras novedosas actividades que, con el paso de los años, se han ido incorporando al festival», describe Calleja.

La degustación de sidra, el ambiente fantástico de este festival, de enorme camaradería y que rezuma asturanía desde el mismo momento que se abre una botella de sidra, se acompañan también de sus verbenas, su gastronomía y una sana e inolvidable folixa.

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