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Candás vibra con el Encuentro en El Paseín y la Salve Marinera

Broche de oro a la Semana Santa de la capital de Carreño, que este año contó con la Cofradía Nuestro Padre Jesús de la Esperanza, de Avilés, como invitada

VÍDEO: Emoción y tradición en Candás para despedir la Semana Santa con la Procesión del Encuentro

Carla Vega

Candás (Carreño)

Hay momentos que no necesitan artificios para emocionar. En Candás, la Procesión del Encuentro, celebrada en la mañana de este Domingo de Resurrección, es uno de ellos. Cada año, esta cita organizada por la Cofradía de la Virgen del Rosario marca el final de la Semana Santa con una escena que conserva la fuerza de lo sencillo, lo simbólico y lo profundo. La particularidad de esta procesión es que no parte de un solo lugar, sino de dos corazones distintos que laten al unísono.

Desde la iglesia de San Félix, el párroco local, José Manuel García, con la compañía de la comitiva eclesiástica y la Banda de Música de Candás, iniciaban su caminar hacia el antiguo Ayuntamiento, epicentro histórico de la Semana Santa candasina, portando a Jesús Sacramentado. Al mismo tiempo, desde la Cofradía de los Pescadores, salía la imagen de la Virgen del Rosario, con el rostro aún cubierto por el velo negro, avanzando con serenidad hacia ese mismo punto de encuentro para repetir un acto que año tras año sigue emocionando a los fieles en El Paseín.

La Virgen llegó antes. Se detuvo, esperó, y su figura quieta hablaba de fe, paciencia y devoción. Poco después, con la llegada de Jesús Sacramentado, se hizo el silencio entre los cientos de personas congregadas para dar paso al Encuentro. Madre e Hijo, representados por la imagen de la patrona de Candás y el Sacramentado, se encontraron bajo un sol radiante. La imagen de la Virgen se inclinó ante Jesús Sacramentado, y una pértiga alzó el velo retirándolo de un solo golpe, provocando un estallido de aplausos. Fue entonces cuando la cara de la Virgen del Rosario se mostró, al fin, ante el pueblo, tras haber permanecido toda la noche con él tapado en la Cofradía de los Pescadores.

El estallido de vítores no se produce solo por el simple hecho de destapar la cara a la imagen. Lograr hacerlo a la primera y con buena maña se considera en la villa un buen augurio para la pesca durante todo el año, una tradición que hunde sus raíces en la historia marinera del concejo. El aplauso dio paso a la Salve Marinera, cantada con emoción por los presentes, igual que la noche anterior, cuando la imagen fue bajada a la Cofradía para pasar allí la vigilia del Sábado Santo. Esta vez, sin lluvia, pero con el corazón igual de conmovido.

El cortejo completo se reagrupó entonces para regresar a la iglesia de San Félix, donde se celebró la Eucaristía del Domingo de Resurrección. Entre los asistentes, además de vecinos y fieles, se encontraban miembros de la Cofradía Nuestro Padre Jesús de la Esperanza, de Avilés, invitados como gesto de hermanamiento porTeresa Álvarez, vecina de Candás e integrante activa de su Cofradía, quien fue la pregonera de la Semana Santa avilesina este año.

"Estamos muy ilusionados. Venimos porque este año la pregonera de la Semana Santa de Avilés fue María Teresa, y nos invitó a venir a esta procesión de hoy. Y bueno, es una experiencia nueva para nosotros", afirmó Rufino Arrojo, hermano mayor de la Cofradía visitante. "Cuando uno pertenece a una cofradía, raramente vive otra Semana Santa. Estar aquí hoy es algo diferente y muy especial", destacó.

El día acompañó con sol, luz y una temperatura agradable. El ambiente era sereno y alegre, como corresponde al cierre de una semana intensa en emociones, en la que Candás ha vuelto a volcarse con sus tradiciones. El Encuentro dejó una estampa que muchos guardarán en la memoria, con el mar cerca, la fe latente y la comunidad unida en torno a su historia.

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