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Folgueras (Pravia) se bendice los ramos

Los vecinos de la localidad celebran por su cuenta la ceremonia ante la ausencia de sacerdote: "No quiere venir"

Una treintena de vecinos de Folgueras, en Pravia, bendicen sus ramos rezando ante la iglesia ante la ausencia del párroco. Imagen y foto Luján Palacios

Luján Palacios

Luján Palacios

Luján Palacios

Folgueras (Pravia)

Este domingo de Ramos las campanas han repicado con energía y los fieles se han echado a la calle para bendecir sus palmas y laureles en buena parte de Asturias. Pero en un pequeño pueblo de Pravia, Folgueras, la jornada festiva se ha vivido de una manera diferente: sin sacerdote ni eucaristía. Eso sí, los vecinos se han encargado de que sus ramos quedaran igual de bendecidos que en otras iglesias. "Hemos hecho todo lo que hemos podido", aseguraban al pie del templo.

La situación vivida en el núcleo praviano es inaudita, porque, según los vecinos, "nunca antes había pasado esto; siempre hemos tenido fiesta de Ramos". Pero, en esta ocasión, el párroco que se hace cargo de ésta y otras muchas parroquias de la zona rural de Pravia, José Alejo Díaz, ha decidido unificar la celebración de la bendición en Puentevega. Una novedad con la que en Folgueras no están en absoluto de acuerdo, porque "hay gente mayor que no tiene coche, no puede desplazarse y además no queremos que desaparezca la actividad en nuestro templo", razonaba Mina López, una de las afectadas. De ahí que este domingo hayan protagonizado una pequeña revolución. Una treintena de vecinos se plantaron a las puertas del templo para protagonizar su propia ceremonia, sin cura y sin agua bendita, aunque hubo quien planteó usar la que se guarda en la iglesia.

Los fieles a la puerta de la iglesia

Los fieles a la puerta de la iglesia / Luján Palacios

Finalmente, y por respeto, decidieron que bastaría con rezar una estación del Vía Crucis, una Salve a la patrona, la Virgen de la Asunción, y un padrenuestro por los difuntos de la parroquia. "Yo los doy por benditos", remataba López tras el sencillo acto, al que acudieron grandes y pequeños como vienen haciendo desde siempre, aunque no haya oficio religioso.

Esfuerzo

"Nunca en más de ochenta años de vida vi algo así. Con lo que era esta parroquia, que el cura tenía que ponerse fuera de la iglesia porque estaba de gente que no se cabía", aseguraba otra feligresa con lástima. Este es el primer año que el sacerdote no acude a bendecir los Ramos, tras instaurar la norma de que la misa dominical "se celebra una semana en Folgueras y otra en Cordovero, pero cuando hay cinco domingos en el mes, ni en uno ni en otro. Y este domingo de Ramos ha pasado eso", se queja Mina López, consciente de que "somos pocos los que venimos a misa, pero no queremos que nos dejen abandonados". "Es verdad que los sacerdotes tienen muchas parroquias, pero pensamos que merecemos el esfuerzo, de forma especial en días como estos de Semana Santa. No es justo que nos dejen sin Ramos", subraya la feligresa. Otros iban más allá: "Es un capricho", señala María del Carmen Fernández, de Peñaullán, pero asistente asidua a la parroquia de Folgueras por lazos familiares. Ella, como otras devotas, asegura estar "revolucionada", porque además "no tenemos Ramos, pero tampoco Jueves Santo, ni Viernes Santo, ni sábado ni nada. Al final, debe haber misa de Pascua, pero hay que andar contando qué días viene el cura y, a veces ya, uno se pierde", lamenta.

David Arias, con la palma para la madrina

David Arias, con la palma para la madrina / Luján Palacios

"Es un descontrol y mucha gente mayor, como yo misma, no tenemos coche. No tengo nada contra el valle donde se centraliza ahora todo, pero si tenemos iglesia aquí, ¿por qué tenemos que movernos?", se pregunta Mina López acompañada por Margarita Menéndez, del pueblo de Loro, antes de recordar que "por aquí pasaron muchos sacerdotes y es la primera vez que nos pasa esto". "Además, los entierros y funerales nos los ponen siempre a las diez de la mañana, una hora a la que casi nadie puede ir", se quejan.

Aunque cada vez hay menos vecinos, la parroquia cuenta con muchos núcleos habitados y hay varias personas con casa de fin de semana. Es el caso de Luis Capellín y Eva Núñez, que ayer pasaban el día en Folgueras y acudieron a la iglesia con sus ramos "a apoyar, a los vecinos". "Nos parece muy bien que el pueblo proteste porque es una aberración. No es lo mismo calidad que cantidad, y el cura podría venir aunque fueran cinco minutos a bendecir a cada pueblo".

Los más pequeños, ajenos a la polémica, asistieron vestidos con sus mejores ropas y las palmas engalanadas. Como David Arias, con varias rosquillas colgadas para su madrina.

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