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Goteras, falta de bombillas y dejadez en la residencia pública de Noreña: “Es una indecencia y una absoluta vergüenza”

El ERA anuncia que están adjudicadas obras por 53.000 euros para la reparación y adecuación de los canalones existentes y que se ejecutarán de forma inminente

Pablo Antuña

Pablo Antuña

Noreña

Techos con humedades y goteras, habitáculos en las que faltan bombillas, timbres que no funcionan, cinco habitaciones clausuradas por precaución, y una “falta de mantenimiento importante”. Son las quejas que trasladan los trabajadores y usuarios de la residencia pública del ERA en Noreña, que denuncian que “está muy dejada”, y en un estado preocupante: “Es una indecencia y una absoluta vergüenza”, alertan los trabajadores del centro.

Desde el ERA (Establecimientos Residenciales para personas mayores de Asturias), organismo adscrito a la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar, explican que se solventarán de forma inminente estos problemas, ya que se adjudicaron esta misma semana obras para esta residencia de Noreña por un importe de 53.191 euros. Los trabajos, afirman desde la entidad, tendrán como objetivo, entre otros, la reparación y adecuación de los canalones existentes, actuación que servirá para solucionar las goteras y humedades existentes.

Ese mismo mensaje lo trasladan desde Gerusia, que es la empresa que ha asumido la gestión asistencial del recinto, con un contrato de emergencia. Esto quiere decir, según apuntan, que las labores de mantenimiento corren de cargo del ERA, ya que no se trata de un contrato de gestión integral, como el que había anteriormente con otra empresa

“Estamos en contacto con el ERA de forma permanente para meterles un poco de prisa”, destacan desde Gerusia, que confían en que la próxima semana se inicien las obras, y en un plazo corto de un mes o poco más, ya estén concluidas. “Ni hay peligro ni resigo de derrumbe. Se cerraron por seguridad cinco habitaciones, con puertas bloqueadas”, añaden, al mismo tiempo que reconocen que cuando asumieron la gestión hace menos de un año ya se encontraron con algunas deficiencias y que incluso acometieron alguna pequeña reforma, “pese a no ser nuestra competencia”.

"Años sin hacer inversiones y de dejadez"

Actualmente hay 42 usuarios, que van desde los 75 hasta los 100 años, en un centro residencial público que tiene 26 años de vida, pero que presenta un estado que hace que parezca mucho más antiguo.

“El problema es que no se hicieron inversiones ni se fue reparando lo que se necesitaba durante muchos años, y ahora hay mucho que hacer”, resaltan los trabajadores del centro, preocupados por el día a día con tantas limitaciones. “Tenemos que estar todo el tiempo cuando llueva cambiando calderos de agua, hay que tener mucho cuidado por si le pasa algo a alguna persona mayor. Y da muy mala imagen encontrar la entrada siempre con la hierba alta y sin segar”, lamentan.

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