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Cabranes, un bocado dulce para recordar a los que emigraron: "Sobrevivieron porque alguien los ayudó sin preguntarles si tenían papeles"

El Festival del Arroz con Leche homenajeó a Laureano Corrales con el "Grano de Arroz de Oro" y contó con la periodista Marta Robles como pregonera

Multitudinario festival del Arroz con Leche en Cabranes

L. Palacios

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Luján Palacios

Luján Palacios

Santolaya (Cabranes)

Cabranes lleva 42 ediciones festejando los fogones que huelen a hogar, a amor entre pucheros y explosión dulce en el paladar: casi medio siglo de un Festival del Arroz con Leche que nació con timidez, ha acabado convirtiéndose en una cita multitudinaria y que siempre ha tenido en cuenta a los emigrantes del municipio.

En la edición de este domingo, a decir de los organizadores la más concurrida que se recuerda pese a la lluvia, los que se fueron en busca de un futuro mejor tuvieron un recuerdo reivindicativo en la capital municipal, Santolaya, transformada en lugar de encuentro para vecinos, visitantes y nuevos moradores. "Los emigrantes de este concejo, que fueron muchos, sobrevivieron porque alguien les ayudó sin preguntarles si tenían papeles en regla", recordó en su intervención el alcalde, Gerardo Fabián. "Juzgar al que llega antes de conocerlo es el error más caro que puede cometer una sociedad; los ecosistemas más resilientes son los más diversos", continuó el regidor, quien tiró mano de su postre universal para defender el mestizaje. "El arroz y la leche son cosas diferentes que juntas se convierten en algo mejor", subrayó.

Y por eso, en un concejo que puede presumir de reunir a casi una treintena de nacionalidades entre sus vecinos, "Cabranes es un modelo pequeño de algo grande, que demuestra que podemos vivir juntos y que la convivencia no es una utopía, sino la realidad de cada día", concluyó Fabián entre aplausos.

El guiño a la actualidad fue el colofón a una mañana de multitudes, de colas de hasta media hora para hacerse con un platito de cartón con una ración del dulce por excelencia del día. "Mereció la pena, está cremoso y buenísimo, y además lo requeman en directo", señalaba Feli González, de Gijón, armada de paciencia durante un buen rato para dar buena cuenta del estupendo hacer de los cocineros locales.

Cientos de raciones

En total se despacharon "varios cientos" de raciones de degustación, todas las que salieron de las grandes potas en las que las vecinas desplegaron su magia, y a las que se sumaron las 400 muestras que también repartió la fábrica local de arroz con leche. Una marea dulce en la que también hubo tiempo para nombrar a la cocinera Esther Manzano como miembro de mérito de la Cofradía del Arroz con Leche, "un honor", reconoció, porque "en mi casa, en La Salgar, mi madre siempre cocinaba arroz con leche en el bar tienda, de las vacas de casa, y era el único postre que se hacía; era una religión". Hoy en día "la cocina va cambiando, pero hay que reivindicar este postre", del que su familia vende "bocados de Asturias" a través de su página web y para todo el mundo.

No en vano es una delicia que "huele a casa, a requemao y a madre", defendió Ana Emilia Ordóñez en representación de la Federación de Cofradías de Asturias Fecoastur, y por lo que el Festival "debería ser declarado de interés turístico nacional".

Feliz coincidencia

De Cabranes al mundo, y con conexiones literarias como la feliz coincidencia que llevó este domingo a la periodista y escritora Marta Robles a ser la pregonera del Festival. Su última novela, Amada Carlota, comparte nombre con un restaurante japonés en La Cotariella, pueblo natal del alcalde, y esa coincidencia "no se podía dejar pasar". Habló Robles de su obra y la trama, lanzó un mensaje feminista y contó cómo el arroz con leche era antaño "un manjar real", un postre que "nació pobre y ha alcanzado una personalidad propia, convertido en una religión gastronómica".

Un templo para delitarse en su sabor que no hubiera sido posible sin Laureano Corrales, funcionario municipal "toda la vida", sobrino del que fuera alcalde Joaquín Lloris y premiado este año con el "Grano de Arroz de Oro" del Festival. Fue uno de sus fundadores, y "no podríamos imaginar llegar hasta aquí. El primer año hubo 15 tarrinas a concurso, y y hubo años que llegaron a ser más de cien. Cada año hay más gente", reflexionaba antes de recoger el galardón, muy emocionado. Para él fueron los mayores aplausos del día, para un tipo grande en tamaño y que "como el grano de arroz parece pasar desapercibido, pero que concentra una energía enorme", glosó el regidor para agradecerle su trabajo de tantos años para poner al concejo en el mapa festivo y gastronómico.

Con el Festival convertido en referencia regional y ya casi nacional, a él se presentaron este año a concurso con sus mejores creaciones un total de 69 aficionados y 12 profesionales. Los primeros premios se quedaron en casa: María Antonia Riego, Maite Vitienes y Alianza Pérez, todas ellas de Cabranes, se hicieron con los tres primeros puestos en el concurso de arroz con leche tras la cata a cargo del jurado. Y en el caso de los profesionales, el restaurante Narciandi se llevó el primer premio, seguido del Merendero de Covadonga y la Ganadería Saiz -Aja Sainz- Malla de Burgos. Un premio que trasciente fronteras para una fiesta que sigue creciendo y en la que "todos son bienvenidos".

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