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La Asturias Challenge recorrió escenarios de postal del centro occidente asturiano con dos "ramponas" para los más valientes

Los 230 cicloturistas participantes remataron la gran jornada deportiva con una comida de hermandad

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Pravia

La comarca del Bajo Nalón se vistió de color y sudor para acoger la cuarta edición del Asturias Challenge. Con salida y llegada en la plaza Sabino Moutas de Pravia, la marcha cicloturista reunió a 230 participantes que tuvieron el privilegio de recorrer algunos de los rincones más fascinantes del centro-occidente asturiano sobre el asfalto.

La gran apuesta de la organización este año fue ofrecer dos alternativas para que ningún amante de la bicicleta se quedara sin disfrutar del entorno. Por un lado, un exigente recorrido largo de 112 kilómetros y 2.550 metros de desnivel. Por otro, una ruta media de 90 kilómetros con 2.000 metros de desnivel acumulado, que mantuvo toda la esencia paisajística de la cita más larga.

El itinerario, cuidadosamente diseñado, hizo las delicias de los ciclistas. Tras abandonar Pravia capital, la caravana puso rumbo a Soto del Barco, atravesando sus verdes praderías para descender después hacia San Juan de la Arena. Allí, el mar Cantábrico comenzó a asomar entre los acantilados, regalando preciosas imágenes de postal a los participantes.

La ruta continuó bordeando la costa hasta Muros de Nalón, donde sus famosos miradores volvieron a robar el aliento a los ciclistas. El descenso hacia la propia ría del Nalón, con las vistas de los arenales y la desembocadura, fue uno de los grandes momentos de la jornada.

La gran novedad de esta edición fue la incursión en Cudillero, que se estrenaba como concejo invitado. Los participantes ascendieron hacia el alto que da acceso al puerto pixueto, contemplando desde las alturas las casas de colores asomadas al mar. Un premio visual antes de encarar los dos sectores cronometrados.

"Las ramponas"

Y es que, aunque el espíritu era cicloturista y no competitivo, la marcha reservaba dos pruebas de fuego para los más valientes. La subida a Peñas del Viento, con sus rampas incrustadas en la ladera y el horizonte marino de fondo, puso a prueba las piernas de los 230 inscritos. Poco después, el ascenso a La Peñona, duro y exigente, se convirtió en el termómetro definitivo para medir la forma de cada uno.

Tras completar los dos trazados, los ciclistas fueron recibidos en la praviana plaza de Sabino Moutas con una animada comida de convivencia. Entre risas, cambios de impresiones sobre las subidas y el tradicional homenaje al participante de mayor edad, la jornada cerró con el mismo sabor de boca de quien ha disfrutado de una ruta inolvidable.

El circuito "Asturias Challenge" continuará en julio con nuevas citas en Somiedo y Aller, prometiendo seguir mostrando la cara más bella de la región sobre el sillín.

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