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Pervera agasaja a sus "abuelos" María Teresa Muñiz y Alberto Fernández

La homenajeada regentó durante años una tienda de ultramarinos en el centro de Gijón, y él, natural de una braña de Salas, es guardia civil jubilado

Galardonados, familiares y miembros de la asociación vecinal, ayer, en Gijón. | JUAN PLAZA

Galardonados, familiares y miembros de la asociación vecinal, ayer, en Gijón. | JUAN PLAZA

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Luján Palacios

Luján Palacios

Gijón

Los mayores son custodios de la memoria, ejemplo de lucha y patrimonio de sus pueblos. En la parroquia carreñense de Pervera lo tienen claro desde hace dos décadas y cada año rinden homenaje a

los más veteranos por sus largas trayectorias y el cariño que han cultivado a lo largo del tiempo.

La asociación de vecinos distinguió este año a María Teresa Muñiz Prendes, de Casa Herminio Muñiz y que cumplirá 88 años en noviembre, y Alberto Fernández Rodríguez, de Casa Pericón y a punto de hacer 87, como tributo a una generación que mantiene viva la esencia de los pueblos. Lo hizo en una comida con medio centenar de asistentes a un restaurante de Gijón, cita a la que María Teresa Muñiz no pudo acudir por motivos de salud. Fueron sus familiares, emocionados y agradecidos, quienes recogieron el reconocimiento con la presencia, entre otros, de sus nietos, Eloy (director de este diario) y Juan Méndez, y sus dos bisnietos, Elaina y Oliver Méndez.

Nacida en 1938, María Teresa vio la luz en Pervera, el pueblo en el que residió toda su vida y con el que "siempre guardó una estrecha relación", rememora su nieto Juan. Su marido, fallecido en 2019, había recibido este mismo homenaje vecinal en 2018, cuando todavía pudo acudir personalmente a recogerlo.

La historia familiar de María Teresa está estrechamente ligada a Pervera. Hija única de Herminio Muñiz y María Nieves Prendes, vivió en esta localidad junto a sus padres y, posteriormente, con su marido, que era natural de Poago (Gijón). La pareja comenzó dedicada a la agricultura y la ganadería, con vacas y tierras, antes de abrir en los años setenta una tienda de ultramarinos en Gijón, en la calle Martínez Marina, cerca del Ayuntamiento. El negocio se mantuvo durante años, hasta su jubilación.

Sus nietos recuerdan una infancia muy vinculada a sus abuelos y a aquella tienda, donde ambos conocían a buena parte de los vecinos y clientes. Pese a trabajar en Gijón, el matrimonio mantuvo siempre su residencia en Pervera, a unos ocho kilómetros, y regresaba cada día al pueblo después de atender el negocio.

El otro homenajeado, Alberto Fernández Rodríguez, es natural de una braña de Salas y se define como "vaqueiro total". Su llegada a Pervera estuvo relacionada con el trabajo. De joven, fue a la localidad para trabajar en una casa y allí encontró también su lugar. "Fueron muy buenos conmigo", recuerda, antes de explicar que, posteriormente, consiguió un puesto en la fábrica de cementos de Tudela Veguín.

Después, ingresó en la Guardia Civil, donde permaneció 35 años. Durante 22 de ellos estuvo destinado en Gijón. De aquella etapa conserva, sobre todo, la importancia de la discreción. A las puertas de los 87 años, Alberto afronta la jubilación con el mismo sentido del humor que le ha acompañado durante toda su vida. Tiene dos hijos y cuatro nietos. Acudió al homenaje acompañado por parte de su familia.

El encuentro dejó bien claro que los mayores son el mejor tesoro de los pueblos y que en Pervera los cuidan con mimo.

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