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El motín de Argüelles

Cuando 165 de los 305 vecinos de la parroquia estuvieron a punto de conseguir, hace 56 años, desgajarse de Siero para integrarse en Noreña

(A Rosi, polesa)

El viernes 2 de noviembre de 1962, Leandro Domínguez, alcalde de Siero, sintió un escalofrío cuando unos atribulados funcionarios le comunicaron que 165 de los 305 vecinos de Argüelles habían solicitado de manera formal, a través del registro del Ayuntamiento, su segregación de Siero para integrarse en el concejo de Noreña.

Rápidamente se dio cuenta de que en un momento en que la dictadura controlaba férreamente todos los resortes del poder nadie iniciaba una aventura tan peligrosa sin contar con suficientes apoyos dentro del sistema. Y en esa época Noreña los tenía por partida doble.

Durante siglos, el arzobispo de Oviedo se había mantenido como conde de Noreña. Por otra parte, en ese momento era ministro de la Gobernación Camilo Alonso Vega, noreñense por matrimonio con Ramona Rodríguez Bustelo.

En aquellos años la sombra de la torre de la iglesia era alargada. Su emisora de radio tenía mucha influencia y un altavoz se dirigía directamente al "camín de les Viñes", por donde los vecinos de Argüelles accedían a la villa. Las dos parroquias compartían a Alfredo Barral como sacerdote

Se comentó que en la propuesta figuraba, además de la posibilidad de mejorar la posición en la parrilla para la salvación eterna, la posibilidad de conseguir acceso a las redes de agua y saneamiento de la villa, así como al flamante instituto masculino y a los escasos servicios de asistencia sanitaria con la figura destacada de Luis Peña Rubio.

Propuestas todas muy atractivas. Aquellos años de inicio del desarrollo en nuestro país, en los que el hambre comenzaba a desaparecer, eran todavía años de analfabetismo, pío-campo, banzones y chiripas, fútbol en la calle, personajes estrafalarios y enfermedades infecciosas hoy afortunadamente erradicadas.

Es evidente que no hay mudanza sin sacrificios. Poco tiempo después, en la reunión del consejo local de Pola de Siero, se quejaban amargamente de la actitud del cura párroco de Noreña, argumentando que su estrategia "había dado lugar a una serie de enemistades, disputas familiares y discordias en un vecindario; que los ha separado, pues hasta el momento vivían completamente unidos".

Finalmente, la propuesta, que tuvo su recorrido legal durante dos años, fue declarada improcedente después de varios recursos en los que al invalidarse 44 firmas (retractados, 24; por no ser vecinos, 20) los segregacionistas perdieron la mayoría absoluta necesaria para poder continuar con sus intenciones.

Tres generaciones y los intensos cambios sociales han devuelto las aguas a su cauce y este singular acontecimiento sólo forma parte del imaginario colectivo de unos pocos habitantes de Argüelles y de un número todavía menor de noreñenses.

Entre Noreña y Argüelles existe una relación tan intensa desde tiempos inmemoriales que argüellanos hubo y hay deseosos de su unión con el Condado. Ver el libro de reciente publicación "El camín de les Viñes. Siempre a casa", de José Junquera Peña

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