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José Antonio Coppen

Bitácora de Lugones

José Antonio Coppen Fernández

Tartiere en la histórica Azucarera de Pravia

El papel del empresario local en la creación de la emblemática construcción industrial praviana en 1899

Desde hace bastantes años se viene divagando sobre el aprovechamiento futuro del edificio histórico de la Azucarera de Pravia, pero por la falta de decisiones y oportunidades para darle uso como corresponde a un gran inmueble no se han podido solucionar hasta ahora. A lo que parece, está previsto que albergue servicios municipales o los juzgados, entre otros, y también se destinará un espacio a la instalación de empresas privadas, según informó Sara Arias en LA NUEVA ESPAÑA del pasado día 2 de diciembre.

Pues bien, por nuestra parte tan solo deseamos dejar constancia de que José Tartiere Lenegre, I Conde Santa Bárbara de Lugones, dentro de la retahíla de empresas que creó, a raíz de su llegada a Asturias tras finalizar en Barcelona la carrera de ingeniero industrial, no fue ajeno a la producción de azúcar con la creación de la empresa Azucarera de Pravia en 1899, con un capital social de 2.000.000 de pesetas. Le animó a emprender esta aventura empresarial que este producto estaba en gran auge en Asturias a finales del siglo XX, pues en 1893 se forma Azucarera Asturiana, en 1898 aparecen Azucarera de Lieres y la Azucarera de Villaviciosa, y tras estas es cuando se constituye la indicada Azucarera de Pravia. Hay que añadir que todas ellas tuvieron corta vida, pero fueron integradas en la Sociedad General Azucarera de España, ya en los primeros años del siglo XX.

Antes de esta aventura empresarial, recordar que la primera empresa que funda Tartiere fue en Lugones en 1880, La Unión Española de Explosivos Santa Bárbara, ubicada en la finca hoy conocida por La Cebera, antes también Santa Bárbara. Y después, en 1895, la segunda, también en Lugones: la Sociedad Industrial Asturiana, popularmente conocida por la Fábrica de Metales.

Iluminación navideña. Los comerciantes y hosteleros, con la colaboración del Ayuntamiento de Siero, no han querido cruzar las Navidades de 2020 sin la iluminación propia de estas fiestas, y en verdad merecen un aprobado con nota alta. También nos llamó la atención muy positivamente la iluminación que luce en la fachada de la iglesia, aunque en este caso su coste corrió a cargo de la parroquia. Y no falta tampoco el motivo navideño del pequeño nacimiento instalado en el pórtico de la iglesia.

Adiós a José Enrique Cima.

Aun cuando LA NUEVA ESPAÑA, en su sección de Deportes, ya dio cuenta de su fallecimiento, deseamos también desde esta crónica semanal darle un adiós como se merece al que fue, sin lugar a duda, alma del ciclismo en Lugones. Desde su taller, en la avenida del Conde de Santa Bárbara, frente a la calle de La Ciega, fomentó entre los jóvenes la afición a este deporte. A comienzos de 1973 se constituye la Peña Ciclista Cima, y es en diciembre de 1976 cuando la Federación Regional le concede el premio anual. Tras 22 años de existencia de la peña recibe el galardón que existía entonces en Lugones. José Enrique era ante todo amable y una buena persona, es el mejor título de fin de carrera.

Perlas de la sabiduría. “Ser amable con quien no te agrada no significa que eres hipócrita, significa que tienes la suficiente madurez para tolerar su personalidad”.

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