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Vicente A. Montes Álvarez

Pico y pala

Con Filomena nos sorprendimos de que en Madrid alguien tuviese en casa un trineo tirado por perros, pero también de que tuviesen palotes y palas. No sé si se trataba de personas previsoras que ante los anuncios meteorológicos decidieron proveerse de esas herramientas, porque si no... Un pariente que vive en Alcalá de Henares me contaba la falta de utensilios para romper una placa de hielo que debían quitar y que usaron un destornillador y martillo, útiles más comunes en una casa de ciudad que palas y picos, más propias de ámbitos rurales. Pues con esto de Filomena me convencí de lo que se dice acerca de que los tiempos difíciles son apropiados para hacerse rico. El pariente del que hablo me envió por “guasap” una foto de un cartel anunciador escrito a mano en el escaparate de un local de Alcalá, que decía “Se alquila pala para nieve por horas”. Debajo había un dibujo de una pala de mano y el precio: 10 euros hora. Hace tiempo que no compraba una pala y ayer no pude reprimir la curiosidad y fui a a una ferretería a preguntar el precio. Me enseñaron dos con muy buena pinta. Ninguna llegaba a costar los diez euros. Le reguasapeé diciéndole que a ese precio en La Pola incluimos el palista.

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