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Juan Antonio Lázaro

Vacaciones incomprensibles

Que un alemán pueda llegar a Mallorca pero una llanisca no pueda usar unos apartamentos rurales en Pravia me resulta, cuando menos, contradictorio

Vaya de antemano mi casi total apoyo a las medidas que a escala autonómica se están tomando en la lucha contra el coronavirus en el Principado, que están evitando, con toda seguridad, más desgracias personales y riesgos innecesarios.

Con todas las medidas de seguridad posibles, trato de apoyar a los hosteleros del Bajo Nalón, consumiendo responsablemente en sus establecimientos, pero también escucho las quejas de quienes están al frente de negocios de alojamiento, que suman meses y meses sin poder generar ingresos.

Ver a los alemanes desembarcar en Mallorca procedentes de Fráncfort y comprobar que una vecina de Llanes no pueda venir con su familia a pasar la Semana Santa a unos apartamentos rurales en Pravia, me resulta, cuando menos contradictorio.

Teniendo en cuenta además que pueden venir a comer, pero no a cenar –por el toque de queda– compartiendo espacio con más gente, a la preceptiva distancia de seguridad. Del “auf wiedersehen” alemán al “ta llueu” asturiano no hay tanto.

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