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Hará un año dentro de un mes y medio. La concejala Ana Rosa Nosti anunciaba, pienso que orgullosa, la reapertura de los mercados de proximidad y venta de excedentes de la huerta. Indicaba además cuáles debieran ser las dimensiones y la distancia entre cada puesto. Ahora parece que las cosas han cambiado. No hay duda de que se debe ayudar a los hosteleros y tratar de utilizar espacios públicos infrautilizados para facilitar la supervivencia de estos negocios. No es menos cierto que las personas que venden los productos los martes tienen todo el derecho a poder seguir haciéndolo con dignidad y garantías. No está fuera de lugar la apreciación de que se respete su tiempo de la mañana de los martes y en caso de no ser así debiera haberse hecho de manera consensuada entre las partes afectadas. A los “hortelanos” les asiste el derecho que da la Historia y nadie debiera romperlo unilateralmente. Tal vez si estas personas tuviesen una asociación legal que los representase, y a la que podríamos pertenecer también quienes somos consumidores de sus productos, no se adoptarían decisiones sin tenerlos en cuenta. A ver si va a pasar como a nivel estatal que, con esto del Estado de Alarma, se pueden tomar decisiones sin tener en cuenta a nadie

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