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Vicente A. Montes Álvarez

Probabilidad

La inverosímil posibilidad de que una joven termine orinada por una vaca en la Pola

Por sus estudios de Matemáticas conocía perfectamente la probabilidad de eventos combinados, como puede ser que teniendo tres décimos de lotería de Navidad tocase el primer, segundo y tercer premio. La probabilidad era próxima a una mil billonésima. También conocía la ley de Laplace y sabía que estadísticamente hay cosas muy improbables.

La chica, amante del deporte, bajaba por la calle Alcalde Parrondo de Pola de Siero, venía de la piscina y tras el ejercicio de natación, habiéndose duchado, disfrutaba la sensación de frescor que la brisa de la mañana ofrecía . Vio que subía un camión de ganado. Sintió que el frescor aéreo se tornaba en tibieza húmeda y se notó prácticamente empapada por el hediondo líquido. Sí, una vaca, perfectamente colocada para poder dirigir su meada por una de las ranuras del remolque ganadero, había acertado con ella, ensimismada en repaso mental de los conocimientos de estadística para el próximo examen.

Fue entonces cuando se preguntó qué probabilidad puede existir de que, en un núcleo urbano, una persona paseando por una acera puede ser alcanzada por una micción de bóvido. Pensó que esa pregunta en un examen era para cazar. Pero calculó que, siendo en La Pola, bastante menor que la de que te toque la Lotería, hasta sin comprarla, haciendo el cálculo combinado con la probabilidad de encontrar el décimo.

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