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En memoria de José Luis Fidalgo, “Fifo el del Bar Sama”, de Lugones

El fallecimiento de José Luis Fidalgo, “Fifo el del Bar Sama”, de Lugones, ha conmocionado a la localidad sierense, donde era muy conocido. José Luis Álvarez, uno de sus amigos, escribe unas emotivas palabras de despedida.

A muchos se nos ha atragantado la comida en el día de ayer. Ha fallecido José Luis Fidalgo Álvarez, “Fifo el del Bar Sama”. Y lo ha hecho de una forma triste y dolorosa para los que nos considerábamos sus amigos. Solo, sin avisar. Atrás quedan los recuerdos, los buenos recuerdos porque los malos, con este de ahora basta y sobra.

Llegaste a Lugones desde tu Urbiés, en el Valle de Turón, bajo la tutela de tus tíos Rita y Gerardo, también de gratos recuerdos para muchos de nosotros. Y eras Josito para tu tía Rita. ¡Que mal le parecía que te llamásemos Fifo! Tu devenir en Lugones siempre fue de un tipo muy particular. Alegre en algunos casos, gruñón en otros, en muchos otros. Te forjaste un carácter muy especial que hizo que fueses apreciado de una forma, también, muy especial por casi todos nosotros. Y el casi es porque seguro que alguien hubo que no te entendía o no te quería entender, algo que hoy carece de importancia.

José Luis Fidalgo.

José Luis Fidalgo.

Cuántos pasamos por tu Academia “El Mejillón”, como en una ocasión te gustó llamarla. Ahí impartiste tus clases de Física, Química y Matemáticas, con algunos compañeros primero, y solo después. Clases especiales. Ni nuestros padres nos reñían tanto. Eras cariñosamente insoportable. Pero nos hiciste trabajar, y creo que con bastante éxito.

Quién no se acuerda de ti con la organización de las Fiestas de Santa Isabel: siempre la voz de la conciencia, también riñendo a veces (muchas), disfrutando otras (inolvidables las noches de colocación de banderines); engrandeciendo tu carácter. ¡Cuántos “Mártires” en Cuna y Cenera! Aquellas noches en tu casa de Urbiés.. Comidas y cenas de grupo, algunas con anécdotas inolvidables...

Recuerdos imborrables que hoy me vienen a la mente aunque seguro que me quedan otros muchos que serían muy difíciles de enumerar en un día como este.

Y seguiste creciendo, quemando etapas. La vida siguió su curso, con sus vueltas, con sus idas, con sus venidas. Momentos felices, momentos infelices (estos no importan ahora). Hasta que hoy (o ayer, solo tú sabes cuándo) tu cuerpo dijo basta. Y aquí estamos contemplado atónitos la situación. Sí, ya lo sé, es ley de vida y más tarde o ms temprano... Pero, con todo, sentimos dolor.

Ya no abrirás más tú Bar Sama, aquel por el que luchaste y que fue un auténtico símbolo de Lugones. No nos comunicaremos más ni por “whats”, ni por “feisbu”, pero tú desde donde quiera que estés continuarás viéndonos, quedando para nosotros tú recuerdo, tu imborrable recuerdo.

Y aunque a Rita no le gustase, para mí, para nosotros, siempre fuiste, eres y serás Fifo. Porque llamarte por tu nombre y apellidos, acuérdate, era para “templar gaitas” porque estábamos en “plena tormenta”. Hasta eso voy a echar de menos porque discutir contigo era tremendamente especial.

Buen viaje amigo mío. A donde quiera que llegues, por donde quiera que vagues, descansa en paz.

No te quepa la menor duda de que serás parte de mi recuerdo, parte, de nuestros recuerdos.

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