Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

José Julián Rodríguez Reguero

Notas demográficas sobre la Villa Condal

Un recorrido por la evolución de la población de Noreña desde 1860 a partir del trabajo de Jesús Arango

El prestigioso economista Jesús Arango refleja de forma nítida en sus “Notas Demográficas” la evolución de la población asturiana y de sus concejos en los últimos 160 años, para los que establece como corte los años 1860, 1900, 1950, 2000 y 2020. Lo que sigue a continuación se basa en sus datos de Noreña, en la tradición oral y en reflexiones personales.

1860. Si hoy tratamos de explicar a un estudiante de bachillerato que hace 160 años Asturias tenía la mitad de su población actual y que su pueblo era uno de los que tenía un menor número de vecinos, es posible que se extrañe un poco. Pero si le intentamos convencer de que en ese año Tineo, Cangas de Narcea y Valdés juntos superaban en habitantes a Oviedo y Gijón juntos no dará crédito. Sin embargo es cierto.

En la época del inicio balbuceante de la minería del carbón y del desarrollo de las comunicaciones como la carretera carbonera y el tren entre la Cuenca y Gijón que daba salida al mineral, en este pequeño enclave se intentaba sobrevivir, en condiciones precarias, de la agricultura y ganadería con la ayuda artesanal de la producción de calzado.

1900. Caminando hacia finales del siglo XIX y con el impulso de una incipiente industrialización, Asturias experimenta un incremento progresivo poblacional que comienza a desplazarse hacia el centro. Con todo, al acabar el siglo sólo el 17 por ciento de la población vivía en núcleos urbanos. Incluso un concejo tan pequeño como Noreña no era una excepción y el 40 por ciento de los vecinos habitaba fuera del núcleo central. Aunque en esas fechas la industria del calzado alcanzaba sus mayores cotas de producción, muchos noreñenses tuvieron que mirar hacia fuera y atravesar el Atlántico en busca de mejores condiciones de vida. Pocos lo consiguieron. La familia Rionda-Alonso sería la excepción.

1950. El crecimiento demográfico asturiano no se detiene en la primera mitad del siglo XX, consiguiendo superar el desastre de la Guerra Civil.

Para nosotros comienza el camino de una nueva actividad industrial. De la mano de Justo Rodríguez, los y las noreñenses comienzan a trabajar en actividades relacionadas con la carne. La población se agrupa y el 93 por ciento de los vecinos ya están instalados en la villa por esas fechas.

2000. El impulso demográfico asturiano en la segunda mitad del siglo se detendrá al iniciarse la década de los ochenta y el paulatino descenso continúa en la actualidad.

Aquí el empuje de la industria cárnica y la continua y progresiva centralidad de la sociedad asturiana permiten que este impulso siga hasta el final de la centuria y aún más allá. Las décadas prodigiosas de los sesenta y setenta son las de mayor desarrollo económico y social para sus vecinos. No era preciso mirar hacia fuera para sobrevivir.

2020. El siglo XXI no está teniendo un balance de población positivo para Asturias ni para algunos de sus concejos.

Noreña, a pesar de la caída de la industria cárnica, se mantiene por su centralidad, aunque lentamente ha comenzado la desescalada en los últimos años. Nuevamente los más jóvenes tienen que preparar las maletas para el largo viaje de la emigración.

Toda esta historia se ha desarrollado en una Asturias en la que una poderosa y creciente fuerza centrípeta nos ha llevado hacia el centro y las grandes ciudades. Hoy nuestros bachilleres, e incluso los estudiantes de primaria, saben que entre Oviedo y Gijón albergan catorce veces más habitantes que Tineo, Cangas de Narcea y Valdés juntos.

La tendencia dominante parece ser todavía más centralidad. Mientras miramos sólo hacia el centro, Noreña incluida, el abandono de la mayoría de los concejos se hace lacerante y, sobre todo, injusto.

Compartir el artículo

stats