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Opinión | Obituario

Sabino Fernández no pudo enterrar a su padre

El moscón, fallecido a los 90 años, se pasó la vida buscando los restos de su progenitor, fusilado y enterrado ilegalmente en El Rellán

Murió Sabino Fernández Fernández a los 90 años de edad sin poder enterrar a su padre Ramón. Esperó toda la vida con paciencia y resignación a recuperar los restos mortales de su progenitor, que confiaba que estuvieran entre los más de treinta cadáveres exhumados de la fosa común de víctimas del franquismo de El Rellán, en Grado. Pero el pasado 27 de octubre Sabino murió. Mañana será incinerado y sus cenizas reposarán tranquilas en el cementerio. Ese lugar donde Sabino siempre soñó poder despedirse de su padre con dignidad.

Sabino Fernández no pudo enterrar a su padre

Sabino Fernández no pudo enterrar a su padre / Sara Arias

Tenía solo seis años Sabino cuando, en brazos de un falangista al que le caían las lágrimas, vivió el asesinato de su padre. "Se lo llevaron a la parte de atrás de la casa, sonaron dos tiros y otro un poco más tarde", recordaba este vecino de Ballongo.

Transmitía Sabino una tranquilidad y un aplomo admirable ante su injusta vida, que le hizo cargar a sus espaldas desde niño con el dolor de ver cómo le arrancaban a un padre y, también, a su abuelo materno, que falleció apaleado y fue enterrado a escondidas por los vecinos.

Pero nunca dejó de luchar por recuperar el cuerpo de su padre para enterrarlo con la familia y con él cuando faltase. Y ese día lamentablemente no llegó.

El año pasado la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) halló más de treinta cuerpos en la fosa moscona, cuyos perfiles genéticos se están cotejando con los de los familiares. Pero ya no hay tiempo para Sabino.

Siempre con su boina negra y apoyado en su bastón siguió los trabajos de recuperación de las víctimas. A pie de fosa. Cada día. Soñaba Sabino con encontrar a su padre y nunca abandonó. Una incansable búsqueda que ahora continuarán sus hijos y su nieto con la misma firmeza que él. A buen seguro que seguirán su ejemplo porque, como él decía: "Mi padre murió para salvarnos a nosotros". Descansa, Sabino.

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