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Opinión

Manolo «el del Kopa»

Semblanza de despedida a un gran emprendedor y navetu ejemplar

Recibimos la triste noticia del fallecimiento de Manuel Estrada, Manolo «el del Kopa». Una semana después del óbito de Angelines, su querida esposa, nos deja una persona muy querida en Nava.

Manolo fue, como se diría hoy, un emprendedor. Natural de Priandi, llegó a La Plazuela, y allí donde posteriormente se localizó la cafetería Kopa Nava, tuvo anteriormente un taller de motos.

En Nava había entonces dos talleres de bicis, uno de los cuales era de Eloy y otro de Lito, que incorporó la marca Vespa de motocicletas. A Manolo, por su taller y porque vendía una marca nueva de scooter, se le conocía por el sobrenombre de «Lambretta».

De nuevo, y con el paso del tiempo, trata de innovar la hostelería y formándose en ella, tras un curso en Oviedo, en el Kopa Club, abre una nueva cafetería enfrente de la iglesia de Nava. Dentro del local había un escudo con un emblema que decía: «De nobleza aqueste suelo rociado y así Nava es levantado».

Manolo, una vez instaurado en su nuevo negocio, se preocupó de que fuera un local único y, para ello, el estilo, la pulcritud y la elegancia eran imprescindibles. De tal manera que, de Oviedo a Santander, era conocido el Kopa Nava como un lugar donde la calidad, el buen hacer y la distinción eran normas imprescindibles para camareros y sus clientes.

Angelines en la cocina, debajo de la barra, y Manolo al público, constituyeron una pareja insustituible.

Aquellos pinchos de tortilla recién hecha, sus sándwichs y, en otro orden de cosas, sus combinados, eran famosos.

Siempre impecable, su pelo engominado hacia atrás, su pulcritud y la elegancia en el vestir, además de sus dotes comerciales y su coña marinera, le hacían un personaje admirable.

Mi generación, y podría nombrar aquí a un gran número de navetos, le debe un agradecimiento infinito por su manera de ser, por su comprensión y por su «laissez faire, laissez passer».

Cuántas noches nos aguantó allí, al pié del cañón:

-«Marcha-y ya hombre, que mañana tengo que madrugar».

-«Ná , Manolo pon otres copes....».

Y Manolo…les ponía.

Siempre estará en nuestro recuerdo, porque con él se va un símbolo, una persona querida por todos y un navetu ejemplar.

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