Opinión
Antroxando
Estamos en tiempo de Antroxu, fiesta profana tan antigua como popular, extendida por toda la geografía y que ha acaparado gran cantidad de adeptos, bien sea con mazcaritas, con lujosos trajes de fantasía, con humoradas o carnavaladas que pintaba Evaristo Valle, o más cercano Carlos Sierra que diseñó el cartel del Antroxu ovetense en alguna ocasión.
Lo denominamos Antroxu en la Asturias central, Antroido en la occidental, Entrudo en la ciudad portuguesa de Guimaraes, Entroido en Galicia, Antruido en Cantabria, y Antruejo en la Real Academia de la Lengua, todo ello derivado de Introitum en latín, explicando que es la entrada de la Cuaresma, y como esta era el comienzo de privaciones, en la época de Antroxu los excesos de comida y de bebida fueron abundantes y además el martes de Carnaval día de asueto en Asturias por “imposición común” como ya señalaba Constantino Cabal.
Antiguamente esta fiesta ya se celebraba desde pasada la Navidad y, ateniéndonos al refranero, leemos que por “San Antón, las Carnestolendas son”.
…”Hagamos placer en Sant Antruijo, / pues no hay regocijo donde falta de comer / Comer y beber hasta reventar; / después… ayunar” decía un cancionero musical del siglo XV.
Y como no hay fiesta sin su correspondiente menú, nos encontramos con el pote de berzas como plato característico y que tiene tantas variantes como denominaciones el propio Antroxu. Y así, al “básico”, compuesto de morcilla y chorizo, el lacón y tocino, rabadal con su rabo de gochu, las patatas, las berzas, las alubias redonditas que cultivaba años ha la familia Cué de Celorio y que precisamente denominaban como celorianas, hay quien añade fabes de la Granja. Y en otras zonas botiellu, chosco, androya, y también con oreja atendiendo la influencia gallega por el occidente astur. Incluso las patatas son sustituidas en algunos pueblos por los primitivos nabos o con castañas. Lo dejó escrito Plá: “La gastronomía debe ser el paisaje que nos rodea puesto en el plato”.
Junto al pote de berzas, también forman parte del menú carnavalesco los callos, formigos, frixuelos y casadielles, antiguamente denominadas bollinas, rellenas de nueces con azúcar y en Cudillero les daban un toque de anís, según Juan Luis Álvarez del Busto, que de Cudillero se lo sabe todo. Y también nos comenta el ilustrado cronista cudillerense al respecto que las repartían por las casas entre los amigos, incluso en las tabernas donde se cuidaba la clientela las ofrecían el día de bollinada.
Era un cotizado postre de sartén, y también con algunas variantes como ya queda dicho, más en el concejo de Aller, donde son conocidas como casadietsas, les añadían avellanas a la mezcla de nuez y azúcar.
Todo exquisito y que el estómago nos perdone los excesos. Iremos preparando otro texto sobre la bula, por si acaso, pero que ustedes lo disfruten. ¡Buen provecho!
“-Por honra de Sant Antruejo / parémonos hoy bien anchos, / embutamos estos panchos, / recalquemos el pellejo”. (Juan del Encina)
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