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Motivos para preocuparse por Noreña

El cambio de año es un momento en que personas y pueblos levantan la mirada en busca del horizonte. Desde que entramos en el siglo XXI, y ya llevamos un cuarto, el horizonte de Noreña cada vez se visualiza con menor nitidez.

Es cierto que mantenemos un buen nivel de renta y una sólida pirámide demográfica para sortear las cuestiones derivadas del envejecimiento progresivo de la población. Entonces, ¿dónde está el problema? O mejor, ¿tenemos motivos para preocuparnos? Aunque quizás no en términos económicos, sí en aspectos sociales, más difíciles de cuantificar.

La industria cárnica ha sido tradicionalmente la impulsora del ascensor social en la villa con la incorporación de la mujer en el ámbito laboral. Su inexorable declive ha motivado cambios estructurales significativos en nuestras relaciones laborales y reducido las posibilidades de empleo para nuevas generaciones.

Otro efecto que resulta cada vez más llamativo es la pérdida de relevancia de la actividad municipal: un ayuntamiento lastrado por un presupuesto que apenas puede satisfacer sus gastos corrientes y que no puede poner en marcha sus infraestructuras por no tener medios para dotarlas, ¿cómo puede contribuir a mejorar las perspectivas negativas de la villa? ¿Qué puede hacer?

Aunque pueda parecer menos relevante, Noreña lleva años con una lenta pendiente de retroceso del asociacionismo, otra de sus señas de identidad. La falta de relevo generacional es palmaria. Es posible que se pueda conectar con nuestra diáspora que solamente llena de energía las terrazas en Navidad.

Estos temas salpican de vez en cuando nuestras inquietudes e incluso desde hace años se elaboraron estudios como la agenda 2030 para intentar revertir la tendencia. Pero el paso del tiempo es inexorable. En el 2026, Noreña sigue su paso hacia una ciudad dormitorio y para la tercera edad, por su ubicación, buen nivel de renta y la dotación de servicios.

Pensemos que cuando el año que viene nos llamen a las urnas para las elecciones municipales, escogeremos a los representantes que dirigirán los destinos de la villa en el año 2030.

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