22 de abril de 2010
22.04.2010

Del arte como droga de Juan Méjica al suicidio imposible de Cuco Suárez

22.04.2010 | 02:00

Oviedo, Á. F.


El artista polifacético Juan Méjica, que estos días expone una parte de su obra escultórica en la plaza ovetense de La Gesta, al lado del Auditorio «Príncipe Felipe», no concibe la utilización de distintas drogas para crear obras de arte. Durante el debate celebrado el pasado martes en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA coincidió con el psiquiatra Julio Bobes en que lo único que ocasionan es una gran decadencia a los artistas que las utilizan. «Mi única droga es el arte, que es pasión, intuición, recesión y sobre todo expresión», subrayó, y añadió que los artistas plásticos son distintos «de los músicos y los escritores, que son otra historia».


El artista lavianés Cuco Suárez coincidió por su parte en que las drogas son incompatibles con la creación artística por razones tan simples como que hacer una escultura o pintar un cuadro «no sólo por calidad, sino también por seguridad, es impensable, ya que corres el riesgo de matarte si estás en un andamio, igual que si estas haciendo una gran escultura que te puede aplastar».


Cuco Suárez comenzó su intervención refiriéndose a sus ataques de pánico en la juventud, que pudo superar «drogándome con medicamentos», ya que de no hacerlo así sufriría alucinaciones como si estuviera bajo los efectos de las drogas. Una paradoja que explicó con humor.


Y al final de su intervención confesó que el arte fue el que «me salvó la vida». Explicó que era una especie de suicida compulsivo que cuando iniciaba una obra tenía como objetivo suicidarse al finalizarla. Pero luego fueron apareciendo obras y más obras y del suicidio nunca más supo.

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