22 de abril de 2010
22.04.2010

Julio Bobes: «Los artistas que se drogan bajan su calidad o llegan a desaparecer»

El crítico de arte Silvino Losa afirma que los creadores «viven en una tensión permanente, y no tiene que escandalizar el uso de estimulantes»

22.04.2010 | 02:00
De izquierda a derecha, Alberto Zurrón, Cuco Suárez, Juan Méjica, Julio Bobes, Iván Dasto y Silvino Losa.

Oviedo,

Ángel FIDALGO

¿La capacidad creativa de los artistas puede ser mejorada con las drogas? Ésta fue la pregunta sobre la que giró la charla-coloquio titulada «Uso-abuso de drogas y capacidad creativa» que se celebró el martes en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA. En el acto intervinieron Juan Méjica, artista; Cuco Suárez, artista y gestor cultural; Alberto Zurrón, escritor; Iván Dasto, galerista, y Silvino Losa, crítico de arte. Moderó Julio Bobes, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo y presidente de «Socidrogalcohol».


Bobes advirtió de que desde el punto de vista psiquiátrico «las drogas no sólo no mejoran la creatividad de los artistas, sino que con el paso del tiempo la deterioran». Más aún, afirmó que «los artistas que se drogan bajan su calidad creativa o desaparecen definitivamente».


El acto forma parte de las XXXVII Jornadas Nacionales «Socidrogalcohol», que se celebran desde hoy y hasta el sábado en el auditorio Príncipe Felipe. Participarán en las jornadas unos mil congresistas.


Los participantes en el debate del Club Prensa Asturiana coincidieron en general en que las drogas son incompatibles para las artes plásticas y la música, al menos en el momento de ejecutar la obra. No se pusieron de acuerdo en si contribuían a la creatividad con una ingesta previa. Como ejemplo se puso el de Salvador Dalí, que cenaba copiosamente para tener sueños extraños que al día siguiente reflejaba en sus cuadros.


En el caso de la literatura, el escritor Alberto Zurrón se preguntó qué fue primero, «el creador que se droga para engrandecer su obra, o el del autor que necesita drogarse para poder crear». Como ejemplo de grandes bebedores puso a Poe, Faulkner, Hemingway y Onetti, entre otros.


El crítico de arte Silvino Losa continuó con un discurso similar al anterior participante en el coloquio, y echó una mirada atrás para recordar los últimos años de la bohemia ovetense, en los que las noches se hacían interminables bebiendo con los escritores Ángel González o Carlos Barral. «Era una forma de hacer arte y literatura que la vi nacer desde Ibiza hasta a Oviedo, donde también se tomaban drogas en estos círculos».


Losa añadió que «el arte se compone de sueños de cosas desconocidas», al tiempo que sostuvo que «los artistas viven en una tensión permanente», por lo que la utilización de estimulantes «no tiene ni que escandalizar a nadie si tampoco sorprender». Para concluir resumió: «La droga no desmerece la obra si es buena».

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