12 de mayo de 2010
12.05.2010

Javier Rodríguez: «Las crónicas legitiman al Reino de Asturias para recuperar Hispania»

El historiador afirma que los documentos de Alfonso III presentan a los monarcas asturianos como los continuadores de los reyes de Toledo

12.05.2010 | 02:00
Ramón Gutiérrez, Alfonso García y Javier Rodríguez Muñoz.

Oviedo, Ángel FIDALGO


«Las crónicas del momento son para un fin determinado: presentar a los reyes asturianos como continuadores de los reyes toledanos, y en consecuencia legitimarlos para relanzar la recuperación de Hispania». Esta afirmación la realizó ayer el historiador Javier Rodríguez Muñoz en el transcurso de la conferencia «Alfonso III y la historia del Reino de Asturias», que pronunció en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, del que es director. El conferenciante fue presentado por Alfonso García Leal, director del congreso MC Aniversario de la muerte de Alfonso III y de la tripartición del territorio.


«Tres son las fuentes básicas para el conocimiento de la historia del Reino de Asturias: las cronísticas, las diplomáticas y las epigráficas. En estos últimos años empieza a aportar algunos datos la arqueología, que complementa o cuestiona alguna de las fuentes anteriores», comenzó diciendo Javier Rodríguez.


Después, el historiador explicó que lo que se conoce como «Crónica de Alfonso III» se titula ella misma, en sus dos versiones, «Crónica de los visigodos», y en su mismo texto se aclara que continúa la «Historia de los godos» de Isidoro de Sevilla, de la que en Asturias se debía conocer una versión ampliada hasta el reinado de Recesvinto. Comprende desde el reinado de Wamba hasta 866, año de la muerte de Ordoño I y coronación de Alfonso III. En ella no existe corte alguno entre el Reino de Toledo y el de Asturias.


Javier Rodríguez se refirió al discutido testamento de Alfonso II, sobre si se trata de un documento original o una copia, y si ésta es auténtica o falsa. «Nos basta con afirmar que existe cierta unanimidad en la autenticidad del documento, aunque no se trata del original del año 812, sino de una copia realizada a finales del siglo IX», señaló. Rodríguez calificó de «curiosa» la copia de ese documento en un momento tan contrario en alguno de sus contenidos a la teoría histórica vigente, y que además se haya realizado muy posiblemente, como opinaba Antonio Cristino Floriano Cumbreño, «la primera inscripción de un libro becerro» que habría de contener los bienes dotales de la Iglesia de Oviedo.

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