25 de marzo de 2011
25.03.2011

«El Principado prima la "dedocracia" sobre los méritos», denuncian los funcionarios

«No es justo que la carrera profesional dependa del gusto o la opinión de quien se sienta en el Gobierno», afirma el letrado José María Estrada

25.03.2011 | 01:00
«El Principado prima la "dedocracia" sobre los méritos», denuncian los funcionarios

Oviedo, P. G.


El Gobierno del Principado lleva «más de diez años» primando la «dedocracia», la elección de trabajadores por libre designación, sobre los méritos de los aspirantes. Un «escándalo» denunciado ayer por dos representantes de los funcionarios en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, y que se traduce, según Javier Álvarez Villa, del Cuerpo Superior de Administradores del Principado, en que el Gobierno «no ha convocado un concurso de méritos válido desde 1997». Los procesos abiertos desde esa fecha «han sido anulados por la justicia», continuó el funcionario, al primar a quienes, «a dedo», ocupaban esos puestos «en comisión de servicios».


Junto a Villa, en la mesa comparecieron José María Estrada Janáriz, letrado del servicio jurídico del Principado, y Xuan Cándano, director de la revista «Atlántica XXII». Juntos denunciaron cómo en Asturias «sólo quienes estamos dentro de la Administración vemos cómo se mezcla lo político con la labor de los funcionarios», afirmó Janáriz. «Lo ideal es que no haya zonas donde la frontera entre ambos no esté bien definida, porque no es justo que toda nuestra carrera profesional dependa del gusto o de la opinión de quien esté sentado en el Gobierno», señaló el letrado.


Durante su intervención, Estrada alertó sobre la presencia de elementos de decisión «subjetivos» en los procesos de selección y ascenso en el Principado, lo que causa que «los tribunales no hagan más que tumbar las decisiones del Consejo de Gobierno sobre puestos de trabajo». «No puede ser que la inmensa mayoría de los puestos de asesor se adjudiquen a dedo, sin concurso público y en igualdad de condiciones», añadió. En este proceso, Estrada no olvidó llamar la atención sobre la connivencia de Izquierda Unida con «el partido del señor Areces» en estos procesos, «al votar en contra de lo que decía en su programa electoral».


Según Cándano, la «dedocracia» que impera en los cargos intermedios del Gobierno asturiano tiene dos efectos directos sobre los ciudadanos: «Primero, que el trabajador puesto a dedo se convierte en rehén de quien lo nombró; después, la desmotivación de la ciudadanía, al comprobar el escaso valor de los méritos». Frente a la democracia surgida en la Transición, como «punto final de las prácticas clientelares», Cándano señaló que en España «parece que la democracia es sólo una formalidad que se practica cada cuatro años».


Dentro de este sistema, el periodista calificó a Asturias como un «régimen» inmerso en «la "dedocracia" y la corrupción», porque «llevamos gobernados por la misma casta desde hace 30 años, salvo un breve paréntesis de la derecha que salió fatal y que ahora amenaza con repetirse», afirmó. Entre «compartimentos estancos sucios y absolutamente relacionados», el Principado se dibuja, para Cándano, como una «sociedad cableada», en la que todo está comunicado. Una región «con una justicia timorata y una corrupción de perfil bajo, aunque también la hay alta, como el "caso Marea"».


En esa «sociedad cableada», repleta «de redes clientelares de intercambio de favores», Villa llamó la atención sobre las «terceras personas con mejor derecho, siempre perjudicadas por la adjudicación a dedo». Según el funcionario, uno de los síntomas para diagnosticar la «degeneración» que sufre la Administración pública en Asturias es «el acceso al empleo público a través de empresas públicas, los llamados "chiringuitos", con una plantilla de más de 1.700 trabajadores que no se publica». Con la selección de estos empleados, con anuncios publicados en prensa y cuya adjudicación se basa en el currículum de los aspirantes o en una entrevista, «se vulnera la Constitución», añadió Villa.

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