28 de diciembre de 2011
28.12.2011

«Antes, tocar la gaita era ser de pueblo, pero ahora el instrumento es del pueblo»

Ricardo Soberado presenta junto a Balbino Menéndez un método de aprendizaje musical infantil «entretenido, dinámico y, ante todo, eficaz»

28.12.2011 | 01:00
Barbero, Menéndez, Soberado y Suárez, durante la presentación del libro.

E. VÉLEZ

Ricardo Soberado y Balbino Menéndez, dos gaiteros y profesores de la Escuela de Música Tradicional de Oviedo, han unido sus conocimientos para escribir el libro «Iniciación a la gaita asturiana»; un manuel didáctico dirigido a los más pequeños. Ante un numeroso público los autores presentaron ayer la obra en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, acompañados por Alberto Suárez, de la editorial Ámbitu (encargada de publicar el texto) y el ilustrador del manual, Ruma Barbero.


El manual es el primer método de gaita asturiana destinado de manera específica los niños y consta de diez unidades didácticas divididas a su vez en tres bloques temáticos; lenguaje musical, flauta y gaita. «Es muy importante separar la parte teórica de la práctica, en donde quisimos aportar el mayor número posible de ejercicios y partituras, de tal manera que los alumnos cambien de actividad cada quince minutos y así no decaiga la atención en un tipo de lección que se aprende a base de repetición», explicó Menéndez.


Para Soberado, el principal objetivo del libro es solucionar los problemas con los que se enfrentan los profesores de gaita a la hora de dar sus clases y «evitar que los alumnos lleguen a aburrirse "por culpa de las dificultades que tiene la gaita a la hora de empezar con ella».


El manual está dirigido a niños de entre 7 y 9 años que comienzan sus clases de gaita. Para los autores el contacto con el instrumento es importante desde el primer día, pero, como método de digitación durante las lecciones iniciales, recomiendan utilizar una flauta. Ambos gaiteros conciben el libro «para que pueda usarse a lo largo de un curso escolar, partiendo siempre de la premisa de que las clases de instrumentos musicales tienen asignada una hora a la semana y que, por tanto, el calendario escolar deja en torno a treinta días lectivos al año. «Creemos que lo importante de un curso de iniciación de gaita es que sea entretenido, dinámico y, ante todo, eficaz, pero que no persiga objetivos demasiado ambiciosos que puedan provocar frustraciones en el alumnado y valorar el proceso por encima del resultado», señaló Soberado.


El ilustrador Barbero dibujó a los protagonistas del manual, un niño y una niña que asisten a clase gaita. «Quiero que los alumnos se identifiquen con los niños de la historia, por lo que, además de tener la misma edad, viven en la época actual», explicó Barbero.


Según Soberado tanto los alumnos como la percepción popular de la gaita han cambiado en la región en los últimos años. «Antes tocar la gaita era ser de pueblo, pero ahora el instrumento es del pueblo», señaló. Para el gaitero los estudiantes acuden a clase atraídos por «los grupos del Día de América en Asturias, por una actuación de Hevia o porque lo vieron en la tele, mientras que antiguamente, iban porque lo veían en casa, en el gusto de sus padres».

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook