21 de enero de 2012
21.01.2012

Chaves: «La Administración tiene un punto gracioso»

El magistrado afirma, durante la presentación de su libro «Sonrisas ante el poder público», que los políticos han creado un tejido clientelar que «no se desmonta ni con dinamita»

21.01.2012 | 01:00
Por la izquierda, Román Álvarez Rodríguez, José Ramón Chaves y Ramón Rodríguez Álvarez, ayer, en el Club Prensa Asturiana.

Pablo GONZÁLEZ


Con un estilo directo, espontáneo y arrollador, tal y como lo califican sus más allegados, el juez José Ramón Chaves García (Oviedo, 1962) presentó ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA su libro «Sonrisas ante el poder público». La obra recopila los artículos más humorísticos que ha escrito en su blog (contencioso.es) y parte de los que ha publicado en LA NUEVA ESPAÑA. En ellos aborda con ironía asuntos políticos, legislativos y judiciales. En la presentación también participaron Ramón Rodríguez Álvarez, director de la Biblioteca de la Universidad de Oviedo, y Román Álvarez Rodríguez, decano de Filología de la Universidad de Salamanca.


Chaves, ahora magistrado en el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, explicó ante un entregado y numeroso auditorio que «la Administración también tiene un punto gracioso». Lo que el juez dejó claro es que en su libro «me río de la Administración, pero no de los funcionarios». Y es que Chaves mostró su preocupación por la corriente que se ha generado con la crisis de «hacer responsables a los funcionarios de todo lo que está ocurriendo».


El magistrado destacó la ventaja de tener un buen cuerpo de funcionarios. «Los grandes problemas con la corrupción se producen con el relajo de la función pública», explicó. Entre estos «relajos» destacó el abuso de la libre designación de los gobiernos a la hora de designar a los funcionarios que deben ocupar puestos clave, que además son los que cuentan con mejoras salariales. «El que paga manda», resumió Chaves.


El juez también introdujo en el debate lo que él denomina «la intoxicación transversal» que no es otra cosa que «la contratación de personal eventual (en referencia al de confianza) para ocupar puestos ejecutivos» por parte del poder político. Eso sí, Chaves lamentó que «cuando llegan las irregularidades el que tiene que arreglarlo todo es el funcionario».


Al tiempo, Chaves reconoció que la burbuja funcionarial «está hinchada», pero criticó que para acabar con ella los políticos se centren sólo en algunas cuestiones y pasen por alto otras. «Hay una inflación burocrática, pero esto se debe a cuestiones como el clientelismo», dijo. El juez está convencido de que esto ha generado «un tejido que no se desmonta ni con dinamita».

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