El acto histórico con el que se relanzó el Club LA NUEVA ESPAÑA: "Asturias tiene muchas herramientas para la innovación"

Jorge Barrero: "Las ocurrencias, a veces, son innovaciones: nunca puedes reírte de una"

María Calvo: "Debemos invertir en innovación"

Ángeles Rivero: "Reivindicamos siempre la figura del empresario y queremos que este lugar sea un espacio para los emprendedores"

LA NUEVA ESPAÑA relanza el Club con una imagen renovada en su apuesta por la excelencia

VÍDEO: Julio Vivas / FOTO: Luisma Murias

El ibiense Jorge Barrero Fonticoba, bioquímico, director general de la Fundación Cotec para la Innovación, finalizó del siguiente modo su charla ante un abarrotado Club LA NUEVA ESPAÑA, que inició ayer una nueva etapa en sus 36 años de historia con una imagen renovada, mayor presencia digital y una apuesta por los más jóvenes, la empresa y la sanidad: "Asturias tiene muchas herramientas para la innovación, es posible hacerlo. El cambio cultural se puede conseguir siempre que uno sepa dónde está. Lo primero que hay que hacer para cambiar es conocerse".

La reflexión fue el perfecto colofón a su conferencia –"Asturias: hacia una cultura de la innovación"–, en la que desgranó, con tintes irónicos y constantes guiños familiares al concejo de Ibias, los retos de la región y sus posibilidades en el terreno de la innovación, unido además con el relanzamiento del Club LA NUEVA ESPAÑA.

"Estoy más nervioso de la cuenta porque agradezco a LA NUEVA ESPAÑA haberme elegido para este acto y es una gran responsabilidad poder estar a la altura", aseguró el bioquímico, respaldado por Ángeles Rivero, directora general de LA NUEVA ESPAÑA, y por María Calvo, presidenta de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), entidad colaboradora del evento, ante un público con empresarios, políticos, académicos y rostros conocidos de todos sectores de la sociedad asturiana. Barrero comenzó definiendo el concepto de innovación, "que no se puede medir y tiene una carga subjetiva", y lo situó fijando tres claves: "Cambio, conocimiento y valor son los elementos comunes a la innovación".

El director general de Cotec también se detuvo para hablar de "las ocurrencias", defendiendo aquellas ideas que no parecen buenas en su origen pero pueden derivar en grandes éxitos profesionales. Y lo explicó ante la atenta mirada de los asistentes. "A veces, en la empresa y en la vida, dedicamos mucho tiempo a pensar en algo y ese algo produce un cambio que no genera valor. Eso son ocurrencias, pero no debemos subestimarlas. En general (las ocurrencias) son malas ideas que tenemos, pero la mejor manera de tener buenas ideas es tener muchas ideas. Debemos tolerar las ocurrencias, porque hay veces que las casualidades sonríen y se acierta sin querer, eso son serendipias".

Barrero puso ejemplos para avalar su tesis. Explicó cómo un estudio de una molécula para que fuese un vasodilatador acabó provocando el origen de la viagra. O cómo un vino que tenía sulfato de cocaína fue el origen de la Coca-Cola. "Las ocurrencias, a veces, son innovaciones. Nunca puedes reírte de una".

La defensa del fracaso fue otro de los conceptos de su charla. Barrero defendió el derecho a equivocarse y recordó cómo su padre, Angelito, que fue funcionario municipal de Ibias, fracasó cuando en 1980 intentó impulsar el día del turista, movió cielo con tierra y "solo acudieron los gaiteros". Décadas después, Cotec impulsó varios festivales, uno de ellos sobre el desarrollo rural, con más de tres mil personas y la presencia del Rey. "Así vengué a mi padre y el día del turista de 1980. Hay que tener tolerancia al fracaso, sea el que sea. El fracaso debe ser respetado y es imposible avanzar si no respetamos a los que lo intentan y fracasan".

El bioquímico fijó el marco para pasar a ofrecer su punto de vista de la región. Empezó desterrando muchas de las visiones "dramáticas" que se dan de Asturias y que impulsan un relato pesimista alejado de la realidad. "Vale, no somos Silicon Valley, pero no puede ser que estemos innovando menos que Galicia o Castilla y León". Según Barrero, como el nivel de innovación no se puede medir, y únicamente se puede obtener una idea según lo que transmiten las propias empresas o instituciones, es posible que haya asturianos que estén innovando sin ser conscientes, y que por tanto no lo digan.

Barrero, que fue también director general del gabinete de la ministra de Ciencia Cristina Garmendia, incidió en la identidad asturiana, "diversa y que no excluye la española". Y retrocedió al pasado, cuando compartía piso en Madrid con un compañero, Lucas, de fuera de la región. "Veíamos juntos la tele y empecé a elaborar una teoría: en manifestaciones, partidos de fútbol, conciertos... siempre veíamos una bandera de Asturias y se lo decía a mi compañero. Él me respondía: ‘Eso es mentira, lo dices porque tú eres asturiano’. Años después me lo encontré y me dijo: ‘Tenías razón, siempre me encuentro con una bandera de Asturias’".

El director general habló sobre la identidad que forjaron los pescadores, los vaqueiros o los mineros. También de la cultura indiana. Unió todo lo anterior y concluyó con un lema. "Asturias es un crisol de culturas, un paraíso natural, sí, pero también un paraíso cultural, y esa es una baza que hay que jugar", destacó. Hizo una defensa a ultranza de la vida en los pueblos, recordando su propia experiencia vital en San Antolín de Ibias. "Vivir en una aldea es lo más parecido a conocer mundo. Puedes nacer en el Bronx, que conocerás a gente parecida. En un pueblo tomas conciencia de realidades como la desigualdad". Barrero recordó a Sergio, el cartero de Ibias, que fue "Uber, Amazon, Facebook, Twitter (hoy X) y todas las redes sociales".

También a su primo Toño, que tenía un bar y repartió lotería del sorteo del Niño que hizo millonarios a vecinos del concejo hace treinta años. "Siguió sirviendo cafés en San Antolín y eso no se aprende en ningún máster". Incluso el deporte puede ser un espejo en el que mirarse, según expuso, para acercarse al éxito y poder cambiar mentalidades. "Nuestro país era uno más en deportes y empezamos a cambiar en los Juegos Olímpicos de 1992. Ahora somos una potencia deportiva y solo por considerarnos ya lo somos. La economía se va a mover y el cambio cultural es posible", incidió, para acabar dirigiéndose directamente al público, que lo despidió con un sonoro aplauso. "Para cambiar hay que conocerse, tenéis que saber lo que sois y, una vez que lo conozcáis, decidir adónde queréis ir. Podéis hacerlo".

LA NUEVA ESPAÑA relanza el Club con una imagen renovada en su apuesta por la excelencia

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Luisma Murias

Nueva etapa en la que las empresas, la sanidad y los jóvenes serán protagonistas

El Club LA NUEVA ESPAÑA inició ayer una nueva etapa "rodeado de amigos en lo que es nuestro complemento más perfecto como periódico", según aseguró Ángeles Rivero, directora general de LA NUEVA ESPAÑA, que dio a conocer a los asistentes las novedades de este relanzamiento de un foro que echó a andar en 1988, convirtiéndose en pocos años en un referente para "compartir experiencias, abierto, plural, dinamizador y donde siempre imperó la convivencia y el respeto". Empresa, sanidad y jóvenes son tres líneas de trabajo en las que se pretende redoblar esfuerzos en esta nueva etapa, manteniendo en todo momento su tradicional línea de trabajo como foro abierto a toda la sociedad.

"Reivindicamos siempre la figura del empresario y queremos que este lugar sea un espacio para los emprendedores. También pondremos el acento en el mundo de la sanidad, porque envejecemos y queremos hacerlo con calidad de vida, y para eso es necesario que nos cuidemos y protejamos nuestro sistema de salud de manera que sea sostenible. Además, apostamos por los jóvenes de hoy, porque van a ser el público de mañana", aseguró.

María Calvo: "Debemos invertir en innovación"

María Calvo, presidenta de la FADE, aseguró ayer en el acto de relanzamiento del Club LA NUEVA ESPAÑA que "debemos tener la fortaleza necesaria para invertir en innovación", y recalcó que desde la patronal que dirige están "alineados con las capacidades de Asturias y comprometidos con su futuro".

Rivero explicó el cambio de nombre, de Club Prensa Asturiana a Club LA NUEVA ESPAÑA. "Desde su inauguración fue adoptando otras denominaciones para adaptarse a sucesivas realidades. Ahora hemos decidido unificarlo bajo un mismo paraguas". El Club LA NUEVA ESPAÑA, donde cada año se celebran 400 actos, estrenó a su vez un novedoso logo, espacio web con navegación sencilla e intuitiva y un moderno sistema de grabación de los actos. También mobiliario, más acogedor y funcional, con una nueva mesa articulada que permitirá diferentes escenografías para conferencias, conciertos o cualquier otra actividad.

Además, a partir de ahora el Club LA NUEVA ESPAÑA se abre a que el espacio pueda tener también un uso privado para empresas o colectivos, fuera de la programación habitual, con "tarifas muy comedidas".

Diversas versiones de la nueva marca.

Diversas versiones de la nueva marca. / LNE

Un nuevo logotipo moderno, versátil y unificador

El Club Prensa Asturiana ha pasado a llamarse Club LA NUEVA ESPAÑA. Se abre así una nueva etapa para el espacio de debate que el periódico ofrece a la sociedad asturiana en la que estrena marca y logotipo. La nueva marca necesitaba una imagen más moderna, fresca, un logotipo que tuviese versatilidad para las distintas aplicaciones que iba a recibir: impresión en la edición en papel, señalética, web, redes sociales... Pero también «una nueva imagen que llegase a todos los sectores de la sociedad y a todas las franjas de edad. Que fuese moderna, versátil, digital y unificadora al mismo tiempo», explica Juanma Martín, responsable de Maquetación de LA NUEVA ESPAÑA. «Para diseñar el logotipo partimos de la idea de un círculo que derivó a una doble ‘c’ (de ‘Club’). Esa doble ‘c’ emula un espacio de reunión, a modo de tribuna o anfiteatro, y la apertura inferior remite a un haz de luz que ilumina la marca», concluye Juanma Martín.