Javier Fernández Conde: "Pedro Casaldáliga hizo poesía de las desgracias que vio de cerca"

José María Concepción y Mari Pepa Raba editan una antología con los versos del obispo catalán

Por la izquierda, José María Concepción, Mari Pepa Raba y Javier Fernández Conde. | |

Por la izquierda, José María Concepción, Mari Pepa Raba y Javier Fernández Conde. | |

María José Iglesias

María José Iglesias

"Pedro Casaldáliga (Barcelona, 1928-Brasil, 2020) hizo poesía de las desgracias que vió de cerca; las recogió y las denunció en sus poemas". Lo explicó en el Club LA NUEVA ESPAÑA el sacerdote e historiador Javier Fernández Conde, que habló de la obra del religioso catalán, uno de los referentes de la teología de la liberación, conocido como "el cura de los pobres".

"La poesía de Casaldáliga es una expresión emocionada de la realidad; defiende conceptos como los de justicia, paz, libertad y también hace un alegato contra el hambre de los campesinos que conoció en la Amazonía brasileña", según dijo Fernández Conde. Le acompañaron José María Concepción y Mari Pepa Raba, editores de la antología poética y colaboradores cercanos del obispo claretiano, al que conocieron cuando acudieron a la llamada romería de los Mártires del Camino. El encuentro se celebra en el santuario que Casaldáliga construyó en el lugar donde el 11 de octubre de 1976 fue asesinado a sangre fría por un policía el jesuita brasileño João Bosco Penido Burnier cuando intentaba mediar para que dos mujeres dejaran de sufrir tortura.

"Cada cinco años, el santuario recibe una gran peregrinación en la que la Iglesia Católica recuerda a cuantos han dado la vida en su defensa de la dignidad humana, materializada en los derechos de los pueblos indígenas o ribereños y en la defensa de una ecología integral frente a la codicia del capitalismo", indicó José María Concepción.

Pedro Casaldáliga, que fue obispo de San Felix de Araguaia (Mato Grosso, Brasil), nunca volvió a España porque en su pobreza consideraba un exceso innecesario hacer ese gasto. "A finales de los 80 toda la Amazonía estaba siendo deforestada. Pedro quiso enterrarse allí, cubierto sólo con siete palmos de tierra y una cruz de palo", explicó Concepción, que en algunos momentos detuvo el discurso por la emoción. "En 1990 Mari Pepa y yo asistimos a la segunda romería de los Mártires y a partir de ahí pasamos todos los veranos ayudando en la labor. Cuando el Parkinson ya le iba venciendo fui su mano derecha", reveló Concepción. Fruto de aquel trabajo fue la digitalización del archivo del obispo. "Pedro no rompió ni un solo papel. Se conserva todo desde 1968, con más de 300.000 imágenes", resaltó. A Casaldáliga le relevó en la prelatura Leonardo Boff, que le define como "un poeta del mismo temple que San Juan de la Cruz, que une su pasión por Dios con su pasión por el pueblo sufrido". Casaldáliga destaca como un creyente auténtico, un poeta sensible, un profeta y místico comprometido, y un gran humanista".

"Casaldáliga se implicó en la causa de la tierra y fue muy cercano al Movimiento sin tierra (MST); también luchó por los derechos de las mujeres", relató Mari Pepa Raba, promotora, junto a José María Concepción, de la editorial Fonte-Montecarmelo.