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Diego Baragaño: "En el suelo de Asturias aún hay residuos de minas romanas"

Los plásticos y microplásticos son contaminantes emergentes, cuyos efectos aún no pueden ser evaluados", señala el investigador

María Fernández y Diego Baragaño, ayer, en el Club LA NUEVA ESPAÑA. | LUISMA MURIAS

María Fernández y Diego Baragaño, ayer, en el Club LA NUEVA ESPAÑA. | LUISMA MURIAS

María José Iglesias

María José Iglesias

OVIEDO

Los residuos de cosméticos que van en el agua, la orina con restos de medicamentos o microplásticos, son nuevos contaminantes emergentes que plantean incógnitas a la ciencia sobre sus futuros efectos sobre la salud. Así lo explicó ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA Diego Baragaño, investigador del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), que abrió el ciclo "Charlas de otoño", en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

"El enemigo invisible bajo nuestros pies: impacto y soluciones frente a la contaminación del suelo", fue el título de la charla, presentada por María Fernández, delegada institucional del CSIC en Asturias, quien destacó la trayectoria del ponente, doctor por la Universidad de Oviedo y especializado en la recuperación de emplazamientos mineros e industriales contaminados mediante tecnologías híbridas. Baragaño destacó que el suelo es el gran olvidado. "A pesar de sostener nuestra vida diaria, desde la producción de alimentos hasta la regulación del agua, rara vez recibe la atención que merece como recurso limitado y frágil", resaltó. El investigador situó esta problemática en el marco de la transición ecológica, un desafío que requiere repensar la relación entre actividad humana y territorio. La Unión Europea despliega estrategias para proteger y restaurar los suelos, con el horizonte puesto en 2050, con el objetivo de disponer de suelos más sanos. Baragaño destacó la presencia en Asturias de contaminaciones antiguas derivadas de explotaciones mineras romanas. "En algunos casos estos elementos se acumulan en turberías y pueden pasar al agua , amplificando su impacto ambiental" señaló. Frente a este panorama, el ponente expuso soluciones innovadoras como la fitorremediación, técnica que emplea plantas capaces de absorber o estabilizar contaminantes.

Otra línea de trabajo, en la que Baragaño ha centrado parte de su investigación, consiste en aplicar nano partículas al suelo. Estas partículas se mezclan con el sustrato para atrapar metales y otros compuestos tóxicos, reduciendo su disponibilidad. Según explicó, cuando el contaminante queda inmovilizado, las plantas crecen mejor y sin efectos de toxicidad.

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