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Héctor Rodríguez, científico del IPLA: "A las bacterias ‘buenas’ les chifla el chocolate puro"

"La médula ósea actúa como una guardería de células inmunes y las defensas varían según la alimentación", explica

Héctor Rodríguez y Víctor Ladero, ayer, en el Club LA NUEVA ESPAÑA. | FERNANDO RODRÍGUEZ

Héctor Rodríguez y Víctor Ladero, ayer, en el Club LA NUEVA ESPAÑA. | FERNANDO RODRÍGUEZ

María José Iglesias

María José Iglesias

Oviedo

Algunos alimentos ofrecen protección frente a determinados virus, un fenómeno que invita a explorar cómo las diferentes configuraciones bacterianas del intestino modulan esas transformaciones. Así lo explicó ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA Héctor Rodríguez, investigador del Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA-CSIC), que ofreció una charla sobre la "comida" de las bacterias que pueblan el organismo y la influencia decisiva que la dieta tiene en las defensas del cuerpo humano. La presentación corrió a cargo de Víctor Ladero, científico del Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA).

Héctor Rodríguez destacó el papel de los macrófagos en el intestino: células clave del sistema inmune que, si mantienen una inflamación prolongada y mal regulada, pueden favorecer la aparición de tumores. La conferencia, enmarcada en el ciclo de Charlas de Otoño del CSIC, supuso una inmersión en el universo microscópico que habita en el interior del cuerpo humano. Héctor Rodríguez recalcó que al comer alimentamos no solo a nuestro cuerpo, sino también a las bacterias beneficiosas que conforman la microbiota intestinal. "Les encanta el chocolate puro", comentó con humor, para ilustrar cómo ciertos alimentos pueden favorecer la presencia de microorganismos que transforman lo que ingerimos en compuestos con efectos positivos en la salud. "Ese proceso de transformación es clave en la modulación de la respuesta inmunitaria", resaltó.

Durante los primeros años de vida, la microbiota es especialmente variable. Factores como la dieta, el uso de antibióticos o las señales ambientales influyen en su configuración. Esta combinación de elementos hace que cada persona posea una microbiota única, lo que determina la manera en la que se generan los llamados "metabolitos", tras la ingesta. "Muchos de estos compuestos pasan al torrente sanguíneo y alcanzan distintos órganos, abriendo un campo de estudio todavía repleto de incógnitas", señaló Rodríguez. "La médula ósea actúa como guardería de las células inmunes, y las respuestas defensivas varían entre individuos según los alimentos que consumen y el tipo de microbiota que albergan", concluyó.

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