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Marta G. de Castro: "La jubilación marca la tercera parte de la vida"

"Hay que dar vida a los años, tomarse algunas cosas con calma y abordar otras nuevas", asegura Juan Carlos Rodríguez-Ovejero

De izquierda a derecha, Pedro Luis Menéndez, Marta García de Castro, Raquel Rodríguez y Juan Carlos Rodríguez-Ovejero.  | IRMA COLLÍN

De izquierda a derecha, Pedro Luis Menéndez, Marta García de Castro, Raquel Rodríguez y Juan Carlos Rodríguez-Ovejero. | IRMA COLLÍN

María José Iglesias

María José Iglesias

Oviedo

¿Es posible envejecer sin que el sufrimiento o el peso de los recuerdos acaben marcando la felicidad? Esa es la cuestión que planteó ayer en el Club Marta García de Castro, autora de "La línea finita", una reflexión sobre la vejez y la dignidad de los últimos tramos de la vida.

El encuentro estuvo presentado por Pedro Luis Menéndez, escritor y conductor radiofónico, quien destacó la trayectoria de la autora, profesora prejubilada del Colegio San Ignacio de Oviedo, que aborda una etapa vital a menudo silenciada o edulcorada. Acompañaron a la autora Raquel Rodríguez, catedrática de Psicología jubilada de la Universidad de Oviedo, y Juan Carlos Rodríguez-Ovejero, presidente de la Fundación Ópera de Oviedo, quien aportó una mirada vitalista y positiva. Para él, esta etapa de la vida es distinta, no peor: "Permite tomarse algunas cosas con calma y abordar otras nuevas. Hay que dar vida a los años", afirmó Rodríguez-Ovejero, doctor ingeniero de Minas, con trayectoria internacional en DuPont, donde fue director general y actualmente ejerce como consultor senior, habló de la posibilidad de reinventarse, en su caso de ingeniero a gestor cultural, y de la importancia de despertar cada día con ilusión. "Este libro ayuda a estar preparados y a valorar lo que tienes, aquí y ahora", indicó.

"La jubilación marca el inicio de la tercera parte de la vida. Cambian las rutinas, las relaciones sociales. Aparece un tiempo nuevo que hay que aprender a habitar. También llegan las ausencias, el deterioro del cuerpo, la conciencia de que el mundo avanza a otra velocidad", señaló Marta García de Castro.

Raquel Rodríguez destacó que, al jubilarse, sobra tiempo y hay que llenarlo. Lamentó el tono en el que a veces se les habla a las personas mayores, "como si todos tuviesen deterioro cognitivo", señaló.

Envejecer, coincidieron los ponentes, no es fácil. Hay quien no lo soporta y quien lo asume con lucidez, sabiendo que el final existe y se aproxima. Pero el cultivo interior puede marcar la diferencia. "Si nos cuidamos, podemos llegar tan activos mentalmente como a los 60", recalcó Raquel Rodríguez.

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